La tranquilidad del distrito de Monzón ha sido sacudida por una denuncia alarmante: la emblemática catarata 8 de Agosto, símbolo natural de la región, está siendo devastada por obras asociadas a un proyecto hidroeléctrico. Vecinos de la zona han denunciado la tala indiscriminada de árboles en la parte alta de la caída de agua, donde maquinaria pesada y trabajadores han intervenido sin aparente fiscalización ni autorización comunitaria.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran la magnitud del daño: árboles derribados, equipos operando cerca del cauce y un visible impacto en el entorno. Testigos afirman que los responsables estarían vinculados a una empresa de electrificación que busca instalar cableado en la zona, sacrificando parte del bosque primario y alterando el equilibrio ecológico de este recurso turístico y cultural.
“Están matando la naturaleza solo por pasar sus cables”, expresan los vecinos con indignación. La comunidad, que no fue consultada previamente sobre estas intervenciones, exige una explicación clara y medidas inmediatas. Según los pobladores, las acciones se realizaron sin permiso alguno ni presencia de autoridades competentes.
Más preocupante aún es el silencio de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, que hasta el momento no se ha hecho presente pese a las constantes denuncias. Esta inacción ha encendido aún más los ánimos de los ciudadanos, quienes advierten que la falta de respuesta podría derivar en la pérdida irreversible de un patrimonio natural invaluable.
Organizaciones ambientales locales y líderes comunales exigen la intervención urgente del Ministerio del Ambiente, así como la paralización total de las obras hasta que se realice una evaluación técnica y legal del daño causado. “Si no actúan ahora, mañana ya no habrá catarata que defender”, advierten con firmeza.
La catarata 8 de Agosto no solo representa un atractivo turístico, sino un legado natural que Monzón no está dispuesto a perder sin luchar.




