En el corazón de la Amazonía peruana, la artesanía se erige como un baluarte de la identidad cultural. Isabel Mincami Tsonquiri, desde la comunidad nativa de Cubantía, en Pangoa, Junín, personifica esta resistencia cultural. A sus 55 años, lidera un movimiento para preservar y difundir la riqueza del pueblo nomatsigenga, un legado ancestral que enfrenta los embates de la modernidad. Este esfuerzo adquiere especial relevancia en la conmemoración del Día Nacional de la Mujer Indígena u Originaria, una fecha que reivindica el papel fundamental de las mujeres en la salvaguarda de las tradiciones.
Según la investigación publicada por El Comercio, la historia de Isabel es un ejemplo de resiliencia y empoderamiento femenino en un contexto desafiante, donde la defensa de la cultura se convierte en un acto de valentía y compromiso con las generaciones futuras.
Guiada por las enseñanzas de sus padres, Isabel perfeccionó el arte de la confección de trajes típicos, la elaboración de collares con semillas, aretes, llaveros y otras piezas que reflejan la cosmovisión nomatsigenga. El apoyo del Programa Nacional PAIS del Midis fue crucial para dar visibilidad a su trabajo, permitiéndole participar en ferias de artesanía en Lima, Huancayo y Pucallpa. Estos espacios no solo representan una oportunidad de comercialización, sino también una plataforma para el intercambio cultural y la valoración de la identidad.
El Tambo Cubantía se convirtió en un centro de capacitación vital para Isabel y su comunidad. A través de talleres de emprendimiento, gestión productiva y comercialización, Isabel consolidó sus habilidades y lideró la formación de la Asociación de Madres Artesanas Santa Rosa, integrada por 30 mujeres. La formalización de la asociación les ha permitido acceder a beneficios y talleres que buscan mejorar la calidad de sus productos y fortalecer su posición en el mercado.
Un punto de inflexión en la trayectoria de Isabel fue la donación de una máquina de coser por parte del Comando Conjunto. Este gesto simbolizó el inicio de la formalización de la asociación y el reconocimiento de Isabel como lideresa de su comunidad. Su ejemplo inspira a nuevas generaciones de mujeres nomatsigengas a valorar su herencia cultural y a buscar oportunidades para su desarrollo económico y social.
Con la gestión del Tambo, se proyecta la implementación de un laboratorio de teñido de telas como el tocuyo, así como talleres en colaboración con la Universidad Continental. Esta alianza estratégica permitirá a las artesanas innovar en sus productos, creando muñecas parlantes en lengua nativa y recuerdos personalizados con tecnología láser. Estas iniciativas buscan adaptar la artesanía tradicional a las demandas del mercado actual, sin perder de vista la esencia de la cultura nomatsigenga. Es importante mencionar que, en el Perú, la legislación protege la propiedad intelectual colectiva de los pueblos indígenas respecto a sus conocimientos tradicionales, según la Ley N° 27811.
La historia de Isabel refleja el impacto positivo de los Tambos del Programa PAIS en el desarrollo de las comunidades indígenas. Estos espacios brindan acceso a servicios esenciales y promueven el desarrollo económico, productivo y social, sin comprometer la identidad y la cultura ancestral de sus habitantes. Isabel es una de los más de medio millón de ciudadanos indígenas que se benefician de esta iniciativa, que busca construir un futuro más justo y equitativo para los pueblos originarios del Perú. La artesanía, en este contexto, se convierte en un motor de desarrollo sostenible y un símbolo de la resistencia cultural.




