La crisis humanitaria en la Franja de Gaza, exacerbada por el bloqueo israelí que impide la entrada de ayuda esencial, ha alcanzado niveles alarmantes, llevando a una situación de hambruna generalizada entre la población civil. Las advertencias de organizaciones humanitarias y expresiones de preocupación, incluso desde dentro del ejército israelí, subrayan la urgencia de abordar la catástrofe que se cierne sobre el territorio palestino, especialmente tras 19 meses de conflicto.
Según la investigación publicada por The New York Times, el expresidente Donald Trump, en una declaración sorprendente durante su visita a los Emiratos Árabes Unidos, reconoció la grave situación en Gaza, afirmando que “mucha gente está muriendo de hambre” y expresando el deseo de Estados Unidos de aliviar el sufrimiento. Este pronunciamiento marca un posible cambio en la postura de la administración Trump, tradicionalmente favorable a las políticas israelíes.
La escalada del conflicto en Gaza, con intensos bombardeos que han cobrado la vida de más de un centenar de personas en un solo día, según el ministerio de salud gazatí, ha agudizado la crisis humanitaria. La reciente clausura de uno de los principales hospitales del enclave, producto de los ataques israelíes, obstaculiza aún más el acceso a servicios básicos y atención médica para la población civil. Israel, por su parte, justifica sus acciones como parte de una campaña para obligar a Hamas a aceptar nuevas condiciones de alto el fuego y asegurar la liberación de los rehenes capturados el 7 de octubre de 2023. Sin embargo, la proporcionalidad de la respuesta y su impacto sobre la población civil han generado una creciente preocupación internacional.
Las declaraciones de Trump contrastan con la postura de su predecesor, Joseph R. Biden Jr., cuya administración había criticado abiertamente la conducción de la guerra por parte de Israel, llegando incluso a amenazar con retener ayuda militar. Este cambio de tono sugiere una posible reconsideración de la política estadounidense hacia el conflicto palestino-israelí, influenciada posiblemente por las conversaciones que Trump sostuvo con líderes árabes del Golfo durante su reciente gira por la región. Estos líderes habrían aprovechado la oportunidad para abordar la cuestión de Gaza y abogar por una solución pacífica.
El anuncio de Trump de un acuerdo con los hutíes en Yemen, a cambio del cese de ataques contra buques estadounidenses en el Mar Rojo, también introduce un nuevo elemento en la ecuación regional. Si bien el acuerdo pretende proteger los intereses navales estadounidenses, no incluye garantías para Israel, que continúa enfrentando ataques hutíes. Esta situación, sumada a los continuos bombardeos israelíes en Yemen, evidencia la complejidad de las dinámicas regionales y la dificultad de encontrar soluciones integrales y duraderas.
En este contexto, la creación de la Gaza Humanitarian Foundation, una organización de ayuda respaldada por la administración Trump, representa un esfuerzo para mitigar la crisis humanitaria en Gaza. Sin embargo, el plan de distribución de ayuda propuesto, que involucra la presencia de fuerzas israelíes en las zonas de distribución, ha generado escepticismo entre organizaciones humanitarias establecidas y agencias de la ONU. Estas organizaciones argumentan que el sistema podría ser peligroso e ineficiente, obligando a personas enfermas o ancianas a realizar largos y arriesgados trayectos para obtener ayuda. Además, advierten sobre el riesgo de desplazamiento forzado, ya que la mayoría de los centros de distribución se ubicarían en el sur de Gaza.
Ante este panorama, Tom Fletcher, Subsecretario General para Asuntos Humanitarios y Coordinación de Socorro de Emergencia de las Naciones Unidas, ha insistido en la existencia de un sistema de ayuda sólido y basado en principios humanitarios fundamentales, listo para ser activado si se le permite operar sin trabas. La comunidad internacional se enfrenta al desafío de encontrar soluciones que garanticen la llegada de ayuda humanitaria de forma segura y eficiente a la población de Gaza, al tiempo que se abordan las causas profundas del conflicto y se promueve una paz justa y duradera. La situación actual exige un enfoque multilateral y coordinado, basado en el respeto al derecho internacional humanitario y la protección de los derechos humanos de todos los civiles.




