Zelenski Putin Conflicto
Zelenski Putin Conflicto

Las rondas de paz ruso-ucranianas se detienen tras un breve encuentro

La búsqueda de una solución negociada al conflicto en Ucrania ha alcanzado un nuevo hito con la celebración de negociaciones directas entre delegados ucranianos y rusos en Estambul. Este encuentro, el primero de su tipo desde el inicio de las hostilidades, ha tenido lugar en un contexto de creciente presión internacional para encontrar una vía diplomática que ponga fin a la guerra, la cual ha tenido un impacto devastador en la economía global, especialmente en los mercados de energía y alimentos.

Según la investigación publicada por The New York Times, tras días marcados por incertidumbre y maniobras diplomáticas, las conversaciones en Estambul culminaron con un acuerdo para llevar a cabo el mayor intercambio de prisioneros de guerra hasta la fecha.

Durante una sesión que duró una hora y cuarenta minutos, los líderes de las delegaciones de Ucrania y Rusia confirmaron, en ruedas de prensa separadas, haber alcanzado un entendimiento para el intercambio inminente de 1,000 prisioneros por cada bando. Este acuerdo representa un pequeño avance humanitario en medio de un conflicto estancado, y se produce en un momento en que la Corte Penal Internacional ha emitido órdenes de arresto contra altos funcionarios rusos por presuntos crímenes de guerra cometidos en Ucrania.

Sin embargo, las partes no lograron concertar un alto el fuego temporal, una prioridad para Kyiv, ni una reunión entre los presidentes Volodímir Zelenski y Vladímir Putin. Esta falta de acuerdo en cuestiones fundamentales subraya la persistente distancia entre las posiciones de las partes en conflicto respecto a las condiciones para poner fin a la guerra. La complejidad de la situación se ve aumentada por la implicación de múltiples actores internacionales, incluyendo la Unión Europea, Estados Unidos y Turquía, cada uno con sus propios intereses y estrategias.

En el transcurso de las conversaciones, la delegación rusa reiteró a sus contrapartes ucranianas que, para lograr el cese de hostilidades deseado, Kyiv debe retirarse completamente de las cuatro regiones del este de Ucrania que Moscú anexó a finales de 2022. A pesar de la anexión, Ucrania aún mantiene el control de importantes extensiones de ese territorio, incluyendo dos capitales regionales, lo que complica aún más las perspectivas de una solución negociada.

Tales exigencias, que funcionarios rusos también han planteado en reuniones con negociadores estadounidenses a lo largo de este año, han alimentado las dudas sobre el realismo de Moscú en las negociaciones y han puesto en tela de juicio la voluntad del presidente Putin de poner fin a la guerra. La prolongación del conflicto ha generado un debate interno en Rusia sobre su coste económico y social, así como críticas por la gestión de la campaña militar.

Paralelamente, el equipo negociador acordó elaborar y compartir las condiciones necesarias para un posible alto el fuego, según informó el ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Hakan Fidan. Asimismo, ambas delegaciones acordaron reunirse nuevamente en principio. Vladimir Medinsky, asesor del Kremlin y líder de la delegación rusa, confirmó este acuerdo, destacando la necesidad de que cada parte presente su visión detallada de un futuro cese de hostilidades.

Mientras tanto, el presidente Zelenski, durante su participación en una cumbre en Albania, calificó las conversaciones de Estambul como un proceso “montado y vacío”, acusando a Putin de “temer” un encuentro cara a cara. El líder ucraniano insistió en la necesidad de imponer nuevas sanciones contra el sector energético y bancario ruso hasta que Moscú se involucre en una diplomacia seria. El presidente francés Emmanuel Macron se sumó a este llamado, abogando por una mayor presión europea y estadounidense sobre Rusia para lograr un alto el fuego.