La escalada en el conflicto ucraniano mantiene en vilo a la comunidad internacional, con la diplomacia occidental buscando vías para presionar a Rusia a cesar las hostilidades. En este contexto, las sanciones económicas emergen como una herramienta clave para ejercer presión sobre el Kremlin y su círculo cercano.
Según el reportaje de Gestión.pe, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha endurecido su discurso, amenazando con la imposición de nuevas sanciones económicas contra Rusia en los próximos días, condicionadas a la ausencia de un alto el fuego en Ucrania. La advertencia, emitida durante una entrevista al canal TF1, subraya la determinación de la Unión Europea de coordinar acciones punitivas con Estados Unidos.
Macron, sin embargo, se mostró cauto sobre la posibilidad de un encuentro entre Vladimir Putin y representantes ucranianos en Estambul, crucial para evitar una escalada mayor del conflicto, que según el mandatario, podría derivar en una Tercera Guerra Mundial. Su postura refleja la complejidad del tablero geopolítico y la necesidad de equilibrar la firmeza con la búsqueda de una solución negociada.
El mandatario francés también reconoció la dificultad que enfrenta Ucrania para recuperar la totalidad de los territorios perdidos tras la invasión rusa iniciada en 2022. Esta declaración, aunque realista, podría interpretarse como un intento de moderar las expectativas de Kiev en futuras negociaciones, un punto delicado considerando la voluntad de resistencia mostrada por el pueblo ucraniano.
Las sanciones que se avecinan, según adelantó Macron, podrían apuntar a intermediarios del sector financiero y al estratégico sector de los hidrocarburos. Este enfoque selectivo busca maximizar el impacto económico sobre Rusia, minimizando al mismo tiempo las posibles repercusiones negativas sobre las economías europeas, un equilibrio siempre complejo de alcanzar.
Un tema particularmente sensible es el destino de los activos rusos congelados en Europa, valorados en aproximadamente 200.000 millones de euros. Macron admitió la ausencia de un marco legal que permita su uso para la reconstrucción de Ucrania, una cuestión que genera debate y requiere un consenso unánime entre los estados miembros de la UE. El temor a la “evaporación” de estos bienes subraya la urgencia de encontrar una solución legalmente sólida.
Finalmente, Macron se refirió a la cuestión de la disuasión nuclear en la UE, tema de especial relevancia dada la posesión de armas atómicas por parte de Francia. Si bien se mostró abierto a discutir el tema con sus socios europeos, dejó claro que su país “no pagará por la seguridad de los otros”, aunque reafirmó su disposición a dialogar sobre el despliegue de aviones franceses con capacidad nuclear en otros países miembros. El debate sobre la defensa europea, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania, se intensifica y plantea interrogantes fundamentales sobre el futuro de la seguridad en el continente.




