La imposición de aranceles por parte del expresidente Trump, especialmente aquellos que afectan a la importación de vehículos y autopartes, ha generado inquietud en la industria automotriz, ante la posible reducción de sus márgenes de beneficio. En este contexto, la empresa Carvana, conocida por su innovador modelo de negocio de venta online de coches usados y sus distintivas torres de “máquinas expendedoras” de vehículos, vislumbra una oportunidad para impulsar su crecimiento en el mercado de automóviles de segunda mano.
Según la investigación publicada por The New York Times, las tarifas impuestas por la administración Trump, que incluyen un gravamen del 25% sobre vehículos provenientes de México, Canadá y Alemania, entre otras naciones, podrían elevar los precios de los automóviles nuevos, incentivando a los consumidores a optar por vehículos usados. La mencionada fuente señala, además, que el acuerdo para reducir los aranceles sobre las importaciones chinas no modifica la situación arancelaria para los automóviles y sus componentes.
Ernie Garcia, fundador y CEO de Carvana, ha manifestado su optimismo ante este escenario. Según García, la compañía se encuentra en una posición ventajosa para ofrecer vehículos de alta calidad a precios más accesibles, atrayendo a aquellos consumidores que buscan alternativas económicas. Este cambio en el comportamiento del consumidor, previsiblemente, favorecería la expansión del modelo de compra online, donde Carvana ha consolidado su presencia.
La estrategia de la administración Trump con la imposición de aranceles buscaba, en teoría, impulsar la producción nacional y la creación de empleos en el sector manufacturero estadounidense. Sin embargo, las grandes automotrices han advertido sobre el impacto negativo de estas medidas en sus costos operativos. General Motors, por ejemplo, ha estimado un incremento en sus gastos de entre 2.800 y 3.500 millones de dólares para este año, a pesar de las medidas de adaptación implementadas. Ford Motor, por su parte, prevé un impacto neto de 1.500 millones de dólares.
Analistas del sector proyectan que el precio de algunos vehículos importados podría aumentar hasta en 10.000 dólares, lo que podría traducirse en una ralentización significativa de las ventas de automóviles nuevos durante el presente año. Alan Haig, consultor especializado en concesionarios, coincide en que el aumento de los aranceles impulsará la demanda de vehículos usados y, consecuentemente, el tráfico en plataformas como Carvana.
A pesar de las perspectivas positivas para Carvana, existen riesgos inherentes al mercado. Una posible recesión, exacerbada por el aumento de los precios de los vehículos, podría afectar negativamente las ventas tanto de automóviles nuevos como usados. De hecho, el precio promedio de los coches de segunda mano en subastas ya ha experimentado un incremento de aproximadamente 1.000 dólares en los últimos dos meses. Es importante señalar que, según datos del Departamento de Comercio, las ventas minoristas de automóviles han mostrado cierta volatilidad en los últimos meses, lo que sugiere una sensibilidad del consumidor ante las fluctuaciones económicas.




