Hace 36 años apareció el libro Literatura huanuqueña en debate: nuevos aportes (INC, 1989, 104 págs.) de Rosa Mendoza de Malpartida. La editorial Amarilis Indiana ha vuelto a reeditarlo. Es un importante documento de primera mano, que registra las respuestas de una docena de escritores, cuyos testimonios, versiones y perspectivas personales se mantienen vigentes o no han cambiado sustancialmente. Ellos contestaron 11 temas: visión actual de la literatura, narrativa y poesía, sobre el autor, la obra y el lector, sobre técnicas y temas literarios, sobre la función de la crítica y literatura y sociedad. La literatura se somete también a las leyes de la dialéctica. Luis H. Mozombite, en 1989, dijo: “… no existen trabajos críticos que se hayan ocupado de analizar la literatura local. Y ello es de lamentar porque, con una crítica especializada y exigente, se llegaría a provechosos esclarecimientos sobre nuestra realidad literaria, y ayudaría a los mismos escritores a definir rumbos, obligándolos de paso a ser más rigurosos en su oficio”. Mi total coincidencia con Luis Hernán. ¿Existen críticos literarios con lecturas objetivas, estudios sesudos, con metodología hermenéutica y afirmaciones categóricas? Han pasado más de tres décadas y la respuesta es no, con escasísimas excepciones. Quizás los más notables antecedentes de crítica literaria son el prólogo de Ezequiel Ayllón a Cuentos andinos (1920) de Enrique López Albújar, de Esteban Pavletich a Permanencia de Adalberto Varallanos, Antología Huanuqueña. Siglo XX. Tomo I. Narrativa de Andrés Cloud y Mario Malpartida y Antología Huanuqueña. Siglo XX. Tomo II. Poesía de Andrés Cloud. De los 12 participantes de ese debate literario, 5 han fallecido, 7 están vivos. En el libro no aparecen lamentablemente Andrés Jara, Miguel Rivera ni Juan Giles, cuyas versiones sobre la literatura hubieran enriquecido la discusión. Queda en la agenda literaria el aporte de jóvenes y mujeres escritores.
El libro de marras es el segundo que aborda públicamente la situación, diagnóstico y posibilidades de la literatura huanuqueña. En 1981 se publicó La literatura huanuqueña en debate. En Huánuco solo se sabía de Amarilis, Pavletich, López Albújar, Adalberto Varallanos; y dejamos de enumerar escritores. Los “tres en raya” estaban “cocinando” su literatura. En 1989, ya se leía en Huánuco la escritura literaria de Esteban Pavletich, de Miguel de la Mata, Enrique López Albújar, Pedro N. Cárdich y los cuentos de Adalberto Varallanos; unos pocos poseían El caudal de los años de José Varallanos y Revelación de Kotosh de Pavletich. En 1985 se había publicado un libro relevante: Tres en raya, que marcó un hito en la historia de la literatura de la segunda mitad del siglo XX. Ya eran figuras de renombre Andrés Cloud, Samuel Cárdich, Mario Malpartida, Vedoco, Armando Ruiz Vásquez, Virgilio López Calderón, Carlos Cornejo Tamayo, Raúl Vergara Rubín. Jara, Giles, Mozombite y Rojas eran lectores de literatura, pero sin libros publicados. En 1986 aparecen dos libros de poesía andina y social: Wayraviento de Víctor Domínguez Condezo y Palabra en rebelión de Armando Ruiz. El poemario Entonando retornos se publicó en 1997. En esa década, los trabajos literarios de Mario Malpartida, Andrés Cloud, Armando Ruiz Vásquez y Juan Giles merecían reconocimientos en importantes concursos literarios del Perú: Caretas, Premio Copé, ANEA, etc. Esa presencia, en el concierto nacional, fue apenas el inicio. Los escritores de hoy deben entender que existen antecedentes y precedentes de trascendencia y calidad estética. Mientras haya lisonja literaria y amical, la literatura en Huánuco se envanece. Magnificar libros y encumbrar escritores enturbian la realidad literaria.
En 1989, yo tenía 23 años, aún era estudiante universitario. Formaba parte de círculos literarios y jornadas periodísticas. Mis lecturas eran escasas. Sin embargo, tenía claro tres cosas: para ser lector había que leer, la literatura es ficción y que podría ser un instrumento de reflexión, goce estético, deleite lingüístico y compromiso político. En 1988 se había fundado el Movimiento Literario Cauce. La Agrupación Cultural Convergencia y el Movimiento Insurgencia representaban los dilemas de la literatura: estética literaria o literatura política. No había muchos libros editados. Los “tres en raya” no habían publicado sus libros emblemáticos. Samuel Cárdich tenía 42 años, había publicado Hora de silencio (1986). El tiempo se encargó de esclarecer mi vocación literaria. No he dejado de escribir; lo haré hasta el último momento de mi existencia. Ese es mi destino. No puedo escapar, huir ni esconderme. Escribo donde sea, donde fuese necesario escribiría. Los integrantes de Cauce pergeñábamos verso y prosa. La ola editorial aparece en las siguientes décadas. Hoy hay más libros para leer que antes.
En 1989, no existían las editoriales que hoy publican libros continuamente -muchos de ellos para el olvido y la indiferencia del lector- y participan en ferias regionales e internacionales. Ha aumentado la lectoría. Andrés Cloud había escrito Usted comadre debe acordarse (1987), el cuento Don Julián de los gentiles (1988) y Cielo de Congona (1989); Samuel Cárdich, Malos tiempos (1989); Mario Malpartida, Pecos Bill y otros recuerdos (1986) y Un bolero más y otras canciones del recuerdo (1989). Después de Tres en raya, en solo cuatro años, se publicaron seis libros, que no superan los 30 cuentos. Es un balance exiguo, pero cualitativamente superior. El género poético es, prácticamente, desolador. Virgilio López Calderón solo había editado Gaucho Besada y otras crónicas del ayer (1988). Ni una sola novela. Desde la década del 90 hasta hoy, la cifra aumentó notablemente. Se publican libros de cuentos, poesía y novelas. Samuel Cárdich ha publicado Poesía reunida (2022) y Cuentos 1986-2014 (2024). Actualmente la publicación de libros es prolífica. Los “tres en raya” son leyendas, escritores de culto. Han transcurrido 36 años, la literatura huanuqueña creció exponencialmente en volumen cuya valoración va a depender de quién es el lector, quién escribe el comentario. Literatura huanuqueña en debate aún merece ser leído porque conserva temas y puntos de vista controversiales, consensuales y grandes posibilidades para la investigación literaria. Dice Rosa Mendoza: “… sostenemos que es necesario, al menos por ahora, recurrir al testimonio y pensamiento de los propios escritores para auscultar, como un primer intento de acercamiento crítico, la función literaria como aporte significativo para el desarrollo social, cultural y educativo”. Se reedita, 36 años después, Literatura huanuqueña en debate; aumentaron libros, lectores y escritores; ya no es el mismo contexto sociocultural; el tiempo expedirá credenciales de las publicaciones de hoy. Mi amistad, aprecio y respeto, con Rosa Mendoza y Mario Malpartida datan desde la universidad, cuando ellos vivían en el Jr. Dos de Mayo, en el barrio de Izcuchaca, frente al pasaje Dos Aguas, cerca de la casa de Pepe Jara. Ahora leo selectivamente, sin tolerancia a la literatura mediocre y efímera.




