Tras más de tres horas de conversaciones en Omán, Irán y Estados Unidos cerraron el domingo una nueva ronda de negociaciones nucleares sin un acuerdo concreto, aunque ambas delegaciones confirmaron la disposición a continuar el diálogo.
Esta fue la cuarta ronda desde que se reactivaron los contactos, marcando el nivel más alto de acercamiento entre ambos países desde que Washington se retiró del histórico pacto nuclear en 2018, durante el primer mandato de Donald Trump. Pese a la tensión visible, el tono fue más constructivo que en ocasiones anteriores.
La delegación iraní calificó la reunión como “difícil pero útil”, mientras que un alto funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, aseguró que Washington se sintió “alentado” por el intercambio. Las conversaciones fueron en parte directas y en parte indirectas.
Uno de los principales escollos es el nivel de enriquecimiento de uranio. Irán insiste en que su derecho a enriquecer uranio es “no negociable”, mientras que el enviado estadounidense Steve Witkoff ha reiterado que la postura de su país es clara: “no al enriquecimiento”. Aun así, el jefe negociador iraní, Abbas Araghchi, dejó abierta la posibilidad de limitar la tasa de enriquecimiento “para generar confianza”.
Omán, país mediador, informó que coordinará la próxima reunión, cuya fecha será anunciada una vez ambas partes consulten con sus respectivas autoridades. Mientras tanto, el canciller iraní tiene previsto continuar su gira diplomática por los Emiratos Árabes Unidos, en paralelo a una visita de Trump a la región.
El ministro de Exteriores omaní valoró que se compartieron “ideas útiles y originales”, mientras que analistas regionales advirtieron que gran parte del estancamiento previo se debió a disputas públicas que entorpecieron los avances técnicos.




