El plan de Trump busca vincular ciertos precios de medicamentos a los precios pagados por países similares

La incesante alza de los precios de los medicamentos en Estados Unidos ha sido un tema candente en la política nacional durante años. En un intento por abordar este problema, el expresidente Trump anunció, a través de su plataforma Truth Social, su intención de firmar una orden ejecutiva este lunes, buscando equiparar los precios de ciertos fármacos con los que se pagan en otras naciones desarrolladas, apelando a un modelo de «nación más favorecida».

Según la investigación publicada por The New York Times, esta propuesta, por sí sola, no tiene la capacidad de modificar la política federal de manera significativa. Trump no especificó detalles sobre a qué tipo de seguros se aplicaría el plan, ni cuántos medicamentos serían afectados, aunque sí señaló que Estados Unidos debería pagar el precio más bajo entre sus países pares.

La iniciativa, no obstante, se enfrenta a un futuro incierto, marcado por posibles desafíos legales. Expertos legales dudan de su viabilidad, especialmente sin el respaldo del Congreso. Cabe recordar que, durante su primer mandato, Trump ya intentó implementar una versión similar para Medicare, el programa de seguro médico que cubre a 68 millones de estadounidenses mayores de 65 años o con discapacidades. Aquel plan, que se limitaba a 50 fármacos administrados en clínicas y hospitales financiados por Medicare, fue bloqueado por un tribunal federal, que dictaminó que la administración había omitido pasos clave en el proceso de formulación de políticas. En 2023, el gasto en medicamentos recetados en EE.UU. superó los 600 mil millones de dólares, lo que subraya la urgencia de encontrar soluciones.

La industria farmacéutica se opone fervientemente a la idea, que inevitablemente recortaría sus beneficios, y ha estado presionando en contra a medida que las discusiones sobre la política han ganado impulso en Washington en las últimas semanas. Las compañías advierten que tal política las llevaría a invertir menos en investigación, privando a los pacientes de nuevos medicamentos. De hecho, la inversión en I+D por parte de las empresas farmacéuticas alcanzó los 100 mil millones de dólares en 2024, una cifra que, según la industria, podría verse comprometida.

Alex Schriver, un funcionario del principal grupo de presión de la industria farmacéutica, PhRMA, declaró que «la fijación de precios por parte del gobierno en cualquier forma es mala para los pacientes estadounidenses». Añadió que «los legisladores deberían centrarse en corregir los fallos del sistema estadounidense, en lugar de importar políticas fallidas del extranjero». Es importante mencionar que, a pesar de las críticas, Estados Unidos sigue siendo el líder mundial en el desarrollo de nuevos fármacos.

La postura de Trump en este asunto lo diferencia de la mayoría de los republicanos, que tienden a ser escépticos ante la fijación de precios por parte del gobierno. Por su parte, legisladores demócratas han propuesto versiones similares de la idea. Ameet Sarpatwari, experto en política farmacéutica de la Facultad de Medicina de Harvard, señaló que Trump está recurriendo a una idea que tiene «atractivo populista».

El expresidente ha manifestado en repetidas ocasiones su descontento con el hecho de que Estados Unidos pague mucho más que otros países ricos por los mismos medicamentos. Y tiene razón. En Estados Unidos, los precios de los medicamentos de marca son, en promedio, tres veces más altos que los de países similares. Este fenómeno se da a pesar de que gran parte de la investigación que conduce a nuevos fármacos se lleva a cabo en laboratorios y hospitales estadounidenses. Las farmacéuticas generan una parte sustancial de sus beneficios mundiales a partir de las ventas en Estados Unidos y, por lo general, diseñan su estrategia empresarial en torno al mercado estadounidense. La esperanza de vida en EEUU es menor que el promedio de la OCDE, a pesar del alto gasto en salud.

Las compañías farmacéuticas argumentan que los precios más altos en Estados Unidos vienen con un beneficio adicional: análisis financiados por la industria han encontrado que los pacientes en Estados Unidos obtienen medicamentos más rápido y con menos restricciones de seguro que en otros países.