Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China han dado un giro aparentemente favorable tras dos días de intensas reuniones en Suiza, lo que podría significar un alivio en la tensa relación económica bilateral. Este acercamiento se produce en un contexto global marcado por la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas, donde la estabilidad comercial entre las dos potencias es crucial para la recuperación post-pandemia y la contención de la inflación a nivel mundial.
Según la investigación publicada por El Comercio, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, comunicó los “avances sustanciales” logrados en las conversaciones, generando optimismo en los mercados y entre los analistas económicos. La Casa Blanca también se sumó al anuncio a través de sus redes sociales, confirmando un acuerdo comercial alcanzado en Ginebra, lo que valida la información inicial y sugiere un consenso a nivel gubernamental sobre la importancia de este pacto.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, añadió que el acuerdo ayudaría a resolver la “emergencia nacional” declarada por el presidente Trump tras la imposición de aranceles. Cabe recordar que esta “guerra comercial” se inició con la aplicación de aranceles del 145% a productos chinos, una medida que provocó una respuesta similar por parte de China y generó disrupciones en las cadenas de suministro globales, afectando a empresas y consumidores en ambos países.
Greer destacó la celeridad con la que se alcanzó el acuerdo, a pesar de las prolongadas diferencias entre ambos países, sugiriendo que las discrepancias podrían no ser tan profundas como se percibía inicialmente. Este optimismo contrasta con el escepticismo que predominaba en los meses previos a la reunión, marcado por acusaciones mutuas de prácticas comerciales desleales y preocupaciones sobre el robo de propiedad intelectual.
Si bien los detalles específicos del acuerdo se darán a conocer este lunes, la anticipación es alta, especialmente tras el enigmático mensaje del presidente Trump en su cuenta de ‘X’, prometiendo una revelación “importante e impactante”. Esta estrategia comunicacional, característica del mandatario, busca maximizar el impacto del anuncio y generar expectativas en la opinión pública.
Es importante recordar que antes de esta ronda de negociaciones, el presidente Trump había considerado reducir el arancel impuesto a los productos chinos al 80%, una decisión que, según sus propias palabras, “dependía de Scott B.”, en clara referencia al secretario del Tesoro, Scott Bessent. Este gesto revela la confianza depositada en Bessent y su papel clave en la conducción de las negociaciones.
Las conversaciones en Suiza se dan en un momento en que la economía global muestra signos de desaceleración, y tanto Estados Unidos como China enfrentan desafíos internos. Un acuerdo comercial estable podría contribuir a impulsar el crecimiento económico en ambos países y a mitigar los riesgos de una recesión global.




