La creciente escalada entre India y Pakistán ha alcanzado niveles preocupantes, marcando un punto de inflexión en las relaciones bilaterales. Este conflicto, impulsado por acusaciones mutuas de ataques aéreos y el uso intensificado de drones, amenaza con desestabilizar aún más la región. Los enfrentamientos recientes se producen tras un ataque mortal en la Cachemira administrada por India, donde militantes asesinaron a 26 personas, lo que desató una respuesta contundente por parte de Nueva Delhi. La ya tensa situación geopolítica se ve exacerbada por la posesión de armas nucleares por ambas naciones, generando una atmósfera de incertidumbre y temor ante una confrontación mayor.
Según la investigación publicada por The New York Times, el ejército pakistaní acusó a India, en la madrugada del sábado, de lanzar misiles aire-superficie contra al menos tres bases aéreas en su territorio, lo que representaría una grave escalada en la confrontación armada que ya lleva cuatro días entre los dos países vecinos, ambos con capacidad nuclear.
Entre las instalaciones atacadas, Pakistán señaló una base clave ubicada cerca de Islamabad, la capital del país. Testigos en Rawalpindi, una ciudad aledaña con una fuerte presencia militar, informaron haber escuchado al menos tres fuertes explosiones cerca de la base aérea de Noor Khan, con un testigo describiendo una “gran bola de fuego” visible desde varios kilómetros de distancia. En respuesta a estos ataques, el teniente general Ahmed Sharif Chaudhry, portavoz principal del ejército pakistaní, declaró en un mensaje televisado: “Ahora, esperen nuestra respuesta”, acusando a India de empujar la región hacia una “guerra peligrosa”.
Poco después de los supuestos ataques indios, fuentes oficiales pakistaníes informaron sobre el lanzamiento de una acción de represalia contra varios objetivos en India, incluyendo bases aéreas y un centro de almacenamiento de misiles. El ejército de Pakistán, en un comunicado, afirmó que su campaña contra India se denominaría “Operación Bunyan al-Marsus”, que significa una estructura firme y compacta, adoptando una postura de reciprocidad con la frase “ojo por ojo”.
Durante los días previos, las hostilidades se habían intensificado con bombardeos y ataques con drones. El viernes, funcionarios de defensa indios denunciaron intentos de intrusiones aéreas por parte del ejército pakistaní en 36 ubicaciones, utilizando entre “300 y 400” drones con el objetivo de probar el sistema de defensa aérea de la India. Anteriormente, las autoridades militares pakistaníes afirmaron haber derribado 25 drones pertenecientes a India, incluso en Karachi y Rawalpindi, sede del principal organismo de inteligencia de Pakistán. Asimismo, funcionarios pakistaníes comunicaron a sus homólogos estadounidenses que India estaba llevando a cabo actos de “terrorismo con drones” dirigidos a áreas civiles.
El uso de drones, aunque presente en los arsenales de muchas naciones, marca un hito en el conflicto entre India y Pakistán, ya que es la primera vez que estos vehículos aéreos no tripulados se emplean mutuamente. Esta nueva forma de guerra podría modificar la percepción global de las hostilidades entre ambos países, de manera similar a como lo hizo su adquisición de armas nucleares en la década de 1990. La situación diplomática se presenta estancada, con las presiones ejercidas por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos mostrando resultados limitados. Igualmente, ambos países han ignorado en gran medida las declaraciones de Estados Unidos y Europa que instan a la calma.
En la Cachemira controlada por India, la población civil sufre las consecuencias directas de la escalada. Jammu, por ejemplo, permaneció en completa oscuridad debido a un apagón, mientras sus habitantes reportaban avistamientos de drones y misiles, además de escuchar el fuego de la artillería. Los intercambios de disparos, que se iniciaron el miércoles por la noche, se reanudaron el jueves, cesando únicamente el viernes por la mañana. El jefe de ministros de Jammu y Cachemira, Omar Abdullah, comunicó a través de la plataforma X que se escuchaban “sonidos intermitentes de explosiones, probablemente de artillería pesada” en la zona.




