La Inteligencia Artificial (IA) es, hoy en día, una disciplina con un nivel de madurez muy alto. No se puede poner en tela de duda su potencial, aplicabilidad e impacto en nuestra sociedad. Prácticamente todos en nuestras casas, oficinas de trabajo, negocios, escuelas, etcétera, sin darnos cuenta, utilizamos algún dispositivo “inteligente” que nos hace la vida más fácil, extiende nuestras capacidades, nos libera de actividades engorrosas, nos da seguridad.
Los problemas que aborda la IA están relacionados con el manejo de grandes volúmenes de datos para derivar información útil que permita la generación automática de algoritmos y, con ello, la solución de problemas complejos asociados al razonamiento, la percepción, la planeación, el aprendizaje y la habilidad de manipular objetos
La IA se ha convertido en un campo multidisciplinario, con un amplio potencial para generar beneficios para la sociedad. Se requiere articular grupos de investigación interdisciplinaria que reúnan a investigadores, técnicos académicos y estudiantes, capaces de desarrollar fundamentos y metodologías orientadas a la modelación de fenómenos y a la resolución de problemas sociales, en campos tan vastos como la medicina, la seguridad, la movilidad y el transporte, la previsión y la gestión de desastres naturales y la formación de capital humano, para beneficio de todos los sectores, público, social y privado.
Platón decía que la inteligencia es la actividad que permite adquirir ciencia, lo cual, por supuesto, es muy restrictivo. Él propuso dos tipos de inteligencia, mientras que Howard Gardner hace referencia de nueve, y la psicología de doce. Se puede decir que la inteligencia es una capacidad mental muy general que implica: 1) habilidad para razonar, 2) planificar, 3) resolver problemas, 4) pensar de forma abstracta, 5) comprender ideas complejas, 6) aprender con rapidez, y 7) aprender de la experiencia. No supone el mero aprendizaje de un texto, una habilidad académica específica, o resolver cuestionarios de forma habilidosa. Refleja una capacidad amplia y profunda para comprender el entorno y ser capaz de capturar el significado de las cosas y darles un sentido, o ingeniárselas, para en un momento dado, saber qué hacer.
Con base en lo anterior, la inteligencia artificial pudiera ser definida como la ciencia e ingeniería de las máquinas que actúan de manera inteligente. En este sentido, una máquina es inteligente cuando es capaz de tomar decisiones apropiadas en circunstancias inciertas.
La IA ha sido usada en un amplio número de campos como la robótica, la comprensión y traducción de lenguajes, aprendizaje de palabras, etc. Los principales y más destacados campos donde puede encontrarse una notoria evolución de la IA son en las Ciencias de la Computación, finanzas, hospitales y medicina, industria pesada, servicio de atención al cliente, transportación y juegos.
Las consideraciones más importantes de la IA descansan en la formación de recursos humanos calificados y especializados. Se considera que un experto en IA, por ejemplo, aparte de los conocimientos básicos, debería también incorporar a su currículo conocimientos de aprendizaje para máquinas (aprendizaje profundo y análisis predictivo), procesamiento de lenguaje natural (traducción, clasificación y agrupamiento, extracción de información), habla (de habla a texto y de texto a habla), sistemas expertos, planeación y optimización, robótica, visión (análisis de imágenes y reconocimiento de patrones).
Es indudable que hoy por hoy es el tiempo de la IA, ya que cuenta con más y mejores capacidades de cómputo, de datos, de técnicas de procesamiento y de análisis.
Se dice que 2025-2035 será un periodo crítico para los trabajos tradicionales. Muchos empleos van a desaparecer, otros van a aparecer. Más del 50% de los trabajos serán realizados por máquinas. Muchos trabajos desaparecerán y muchos otros aparecerán. Un gran reto será el entrenamiento y reentrenamiento de empleados para el nuevo mundo de trabajos.
De todo lo visto hasta el momento podemos concluir lo siguiente: aunque todavía no se descubren las leyes que rigen el proceso de inteligencia en los seres vivos, ya es posible construir máquinas inteligentes, no hay leyes de la física que se opongan a esto. Se ha “rascado” la superficie, a través de múltiples ejemplos de la aplicación de la IA en la cotidianidad. El cómo la IA afectará nuestras vidas a gran escala en el futuro cercano, lo expresa Kevin Kelly, quien predice que la IA conforme se va integrando más profundamente en nuestras vidas, vendrá a ser, sin duda, la nueva infraestructura que impulse la siguiente revolución industrial.




