El precio del iPhone podría dispararse a US 3500 por los aranceles de Trump

El comercio internacional de la tecnología se encuentra en una encrucijada, con las políticas proteccionistas impulsadas por la administración Trump generando ondas expansivas en la cadena de suministro global. Esta situación podría tener consecuencias directas en el bolsillo de los consumidores, especialmente para aquellos que aspiran a adquirir productos de la marca Apple, cuyo diseño y desarrollo se realiza principalmente en Estados Unidos, pero cuya manufactura depende en gran medida de Asia, particularmente de China.

Según la investigación publicada por El Comercio, la imposición de aranceles más severos por parte del gobierno estadounidense a los productos tecnológicos fabricados en China podría elevar significativamente el precio de los iPhones, llevando algunos modelos a costar cifras nunca antes vistas. Este escenario obligaría a Apple a acelerar la diversificación de su producción, buscando alternativas a China para el ensamblaje de sus dispositivos.

El objetivo central de la estrategia arancelaria de la administración Trump es claro: incentivar la producción de bienes tecnológicos en suelo estadounidense. La ex secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, manifestó que Estados Unidos no puede depender de China para la fabricación de tecnologías esenciales como semiconductores, teléfonos inteligentes y computadoras portátiles. Esta postura ha impulsado a numerosas empresas del sector a considerar seriamente el traslado de sus operaciones al país norteamericano. Sin embargo, la complejidad de las cadenas de suministro, que involucran una red global de proveedores de componentes y servicios de ensamblaje, presenta un desafío considerable.

La reubicación de las cadenas de suministro no es una tarea sencilla ni rápida. Además de la necesidad de encontrar mano de obra calificada que pueda ajustarse a los ritmos de producción y costos competitivos de Asia, las empresas deben enfrentar desafíos logísticos y regulatorios. El analista Dan Ives, de Wedbush Securities, estima que trasladar apenas el 10% de la producción de Asia a Estados Unidos podría tomar hasta tres años y requerir una inversión de alrededor de 30.000 millones de dólares, lo que inevitablemente impactaría en el precio final de los dispositivos.

Antes del incremento arancelario al 145%, cuando aún se situaba en el 25%, el banco UBS ya había anticipado un aumento considerable en el precio de los iPhones fabricados en China. Estimaban que el precio de un iPhone 16 Pro Max con 256 GB de almacenamiento podría elevarse de 1.199 a 1.999 dólares en Estados Unidos, sin incluir los impuestos locales. Para el iPhone 16 Pro de 128 GB de almacenamiento, fabricado en India, se proyectaba un aumento más moderado, cercano al 5%.

Analistas como Dan Ives han advertido que un iPhone fabricado íntegramente en Estados Unidos podría alcanzar un precio de hasta 3.500 dólares. Es crucial recordar que la industria tecnológica, incluyendo gigantes como Apple, depende de una intrincada red de proveedores internacionales para componentes y ensamblaje, lo que dificulta una transición rápida y completa hacia la producción nacional. Además, la disponibilidad de talento especializado en la fabricación de dispositivos electrónicos también representa un factor limitante.

En el contexto latinoamericano, el impacto directo de estas políticas podría ser menor, ya que la mayoría de los dispositivos vendidos en la región continúan fabricándose en China y no están directamente sujetos a los aranceles estadounidenses. Sin embargo, el mercado latinoamericano, donde Apple tiene una participación relativamente baja, podría verse afectado indirectamente si la empresa decide ajustar su estrategia global de precios en respuesta a los cambios en los costos de producción y los aranceles.