Padre de familia tingales entre las víctimas de la masacre en Pataz

Un ciudadano oriundo del caserío de Río Frío, en el centro poblado de Supte San Jorge, figura entre las víctimas de la reciente masacre ocurrida en la provincia de Pataz, región La Libertad. La víctima, un hombre de 40 años, tenía formación militar y experiencia en seguridad, y trabajaba como vigilante en una minera cuando fue secuestrado y posteriormente asesinado junto a otros trabajadores.

El fallecido, cuya identidad se reserva por respeto a sus familiares, sirvió en el Ejército Peruano, donde adquirió disciplina y manejo de armas, lo que posteriormente le abrió oportunidades laborales en el sector privado. Durante dos años, trabajó como agente de seguridad en la planta de una empresa eléctrica ubicada en la carretera hacia Naranjillo, en Tingo María. Más adelante, se trasladó a Pucallpa, donde también laboró en una empresa de protección privada.

A mediados de este año, viajó a Pataz tras postular y ser aceptado por una compañía de seguridad que brindaba servicios a una minera en la zona. Gracias a su hoja de vida y su entrenamiento previo, fue rápidamente incorporado al equipo de vigilancia de la empresa.

Sin embargo, hace una semana, él y otros doce trabajadores fueron secuestrados por un grupo armado que exigió una fuerte suma de dinero a cambio de su liberación. Trágicamente, no se concretó ninguna acción efectiva para su rescate. Todos ellos fueron asesinados con extrema violencia.

La víctima deja en la orfandad a tres hijos menores de edad, quienes ya habían perdido a su madre hace un año. Él era su único sostén económico y emocional. Amigos y excompañeros lo recuerdan como un padre abnegado, solidario y siempre dispuesto a tender una mano, valores que destacaban desde su época de formación militar.

Sus restos serán trasladados a la ciudad de Tingo María, donde recibirán sepultura en medio del pesar de sus familiares, amigos y vecinos, que exigen justicia y mayor seguridad para los trabajadores desplazados a zonas de alto riesgo.