La agencia de inteligencia alemana califica a la AfD ultraderechista de extremista

La extrema derecha alemana enfrenta un punto de inflexión tras la decisión del servicio de inteligencia doméstica de clasificar a Alternativa para Alemania (AfD) como un partido extremista. Este movimiento se produce en un momento de creciente preocupación en Europa por el auge de movimientos populistas y nacionalistas, y podría desencadenar una crisis política interna sin precedentes en el país germano.

Según la investigación publicada por The New York Times, la decisión intensifica el dilema sobre cómo abordar a un partido cuyos líderes han minimizado el Holocausto, revivido eslóganes nazis y denigrado a los extranjeros, mientras expanden su base política.

La designación de la AfD como extremista abre un debate complejo sobre la posible prohibición del partido, una medida que podría sumir a Alemania en una profunda crisis política. Aunque la prohibición podría ser vista como un freno al extremismo, no necesariamente resolvería el problema de fondo: la integración de un electorado que, según algunas encuestas, representa hasta un 25% de la población, y que se siente atraído por las propuestas del AfD.

Este panorama político incierto se presenta como un desafío para Friedrich Merz, cuyo liderazgo se ha visto opacado por el ascenso de la AfD en las encuestas recientes. La situación amenaza con convertirse en una distracción significativa para el nuevo canciller, cuya investidura está programada para esta semana. Merz, líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), se enfrenta a la difícil tarea de gobernar en un contexto de creciente polarización política y social.

Aunque la AfD obtuvo un 20.8% de los votos en las elecciones de febrero, quedando en segundo lugar, Merz y la CDU, junto con otros partidos del espectro político tradicional, se comprometieron a aislar a la AfD, considerándola demasiado extremista para formar parte de un gobierno. En lugar de buscar el apoyo de la AfD, Merz optó por formar una coalición con los socialdemócratas de centro-izquierda, una decisión que podría haber aumentado la sensación de marginación entre los votantes de la AfD.

Esta clasificación de la AfD se suma a un contexto de creciente preocupación en Alemania por el resurgimiento de la ultraderecha. En 2023, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), la agencia de inteligencia interna, ya había puesto bajo vigilancia a varias organizaciones vinculadas a la AfD, sospechosas de promover ideologías extremistas y de incitar al odio. Esta medida ahora se extiende al partido en su conjunto, marcando un punto de inflexión en la lucha contra el extremismo en Alemania.