La biodiversidad aviar global enfrenta un serio revés, con poblaciones de aves disminuyendo a un ritmo alarmante. El cambio climático, la destrucción del hábitat y la expansión agrícola, especialmente en zonas clave para la reproducción y alimentación, son factores que exacerban esta problemática. Esta situación, compleja y de difícil abordaje, se ve agravada por la carencia de información precisa a nivel local, lo que dificulta la implementación de estrategias de conservación efectivas. La situación se agrava considerando que las aves son indicadores de la salud de los ecosistemas y su declive puede generar graves desequilibrios ambientales. Estudios recientes apuntan a que la pérdida de pastizales y el aumento del uso de pesticidas son otros factores que contribuyen al descenso de las poblaciones de aves.
Según la investigación publicada por El Comercio, un estudio reciente sugiere que la utilización de tecnologías como teléfonos inteligentes e inteligencia artificial (IA) podría ser crucial para comprender y mitigar esta crisis.
La investigación, publicada en la revista Science, revela que el procesamiento de grandes volúmenes de datos recopilados a través de una popular aplicación móvil utilizada por observadores de aves, combinado con modelos informáticos estadísticos y de IA, ha permitido constatar la disminución de poblaciones de aves en América del Norte. Particularmente preocupante es el hecho de que esta disminución es más pronunciada en áreas que históricamente han servido como refugio para diversas especies.
Además, el estudio también revela un incremento en la presencia de especies no nativas en ciertas regiones, lo que sugiere movimientos migratorios influenciados por el cambio climático. Según Alison Johnston, ornitóloga y estadística ecológica de la Universidad de St. Andrews y autora principal del estudio, el objetivo era “examinar en detalle las tendencias poblacionales” para obtener datos “mucho más adecuados para los problemas de conservación y para comprender qué podemos hacer realmente sobre el terreno”. Este enfoque busca una comprensión más profunda de los factores que impulsan estos cambios poblacionales.
La metodología empleada por Johnston y su equipo se basó en el análisis de 36 millones de observaciones registradas entre 2007 y 2021 en la aplicación eBird, una plataforma de ciencia ciudadana que cuenta con más de un millón de usuarios en todo el mundo. Esta herramienta permite a los usuarios registrar avistamientos de aves, incluyendo la fecha, ubicación, fotografías y grabaciones de cantos.
Para asegurar la precisión de los datos, el equipo desarrolló un modelo de IA capaz de discernir entre los cambios reales en las poblaciones de aves y las fluctuaciones en los patrones de observación de los usuarios. Este modelo consideró variables como el tiempo de observación y fue validado a través de miles de simulaciones, enfocándose en 495 especies cuyos resultados mostraron ser fiables. A diferencia de análisis anteriores, este estudio se centró en parcelas de 27 km², ofreciendo una visión mucho más detallada de las dinámicas demográficas en curso.
Estos hallazgos contrastan con un estudio previo publicado también en Science en 2019, que documentó la desaparición de 2.900 millones de aves adultas reproductoras en América del Norte entre 1970 y 2017, lo que representa una disminución de casi un tercio. El nuevo estudio revela que el 97% de las especies están disminuyendo en algunas áreas, mientras que prosperan en otras, y que el 83% está experimentando un declive más rápido en regiones que antes se consideraban sus bastiones. Si bien las causas exactas de estos descensos son complejas, se postula que las aves adaptadas a ambientes más favorables podrían ser menos resilientes a los rápidos cambios de hábitat que aquellas que han evolucionado en condiciones más adversas. Factores como el aumento del uso del suelo, el incremento del nivel del mar y la expansión de depredadores como los felinos también son considerados contribuyentes a este declive.




