¿Por qué los jóvenes eligen el baile social de zumba frente a las pesas solitarias?

En la búsqueda constante por un estilo de vida saludable, las opciones de actividad física se han diversificado enormemente. Más allá de los gimnasios tradicionales y el levantamiento de pesas, disciplinas como la Zumba han ganado popularidad, atrayendo a un público diverso que busca combinar ejercicio y disfrute. Esta tendencia refleja un cambio en la percepción del fitness, donde el bienestar emocional y la motivación juegan un papel crucial en la adherencia a largo plazo.

Según la investigación publicada por El Comercio, la Zumba ha trascendido su nicho inicial dentro del mundo del fitness para convertirse en un fenómeno global, integrándose incluso en centros deportivos enfocados previamente en el entrenamiento de fuerza.

El auge de la Zumba se debe, en parte, a su capacidad para ofrecer una experiencia que va más allá del simple ejercicio. Las clases, que suelen llenarse con personas de todas las edades, crean un ambiente de comunidad y energía positiva. A diferencia de las rutinas con pesas, a menudo percibidas como monótonas e individuales, la Zumba se practica en grupo, siguiendo coreografías dinámicas al ritmo de música latina e internacional. Este enfoque no solo hace que la actividad sea más entretenida, sino que también contribuye a mejorar la resistencia física y la coordinación.

Expertos como Sergio Pérez, preparador físico de Smart Fit, resaltan que la Zumba ofrece beneficios adicionales que las rutinas de fuerza a menudo no logran: disfrute, comunidad, motivación y una conexión emocional con el ejercicio. Estos elementos son fundamentales para mantener la constancia y evitar el abandono, un problema común en el fitness. De hecho, la doctora Andrea Málaga, especialista en medicina física y rehabilitación de la Clínica Ricardo Palma, señala que la Zumba permite ejercitarse sin la sensación de estar en un gimnasio tradicional, lo que puede ser un factor determinante para muchas personas.

La Zumba se basa en la combinación de movimientos de baile con música latina e internacional, lo que la convierte en una actividad aeróbica efectiva y accesible. Una clase típica incluye calentamiento, movimientos de baile de alta intensidad, fases de recuperación activa y enfriamiento con estiramientos. La música juega un papel central, marcando el ritmo, la intensidad y el estilo de los movimientos, lo que facilita que cualquier persona, independientemente de su experiencia, pueda seguir las coreografías y disfrutar del entrenamiento.

Además, existen diversas variantes de Zumba adaptadas a diferentes edades, niveles de experiencia y condiciones físicas. Aqua Zumba, realizada en el agua, reduce el impacto en las articulaciones, mientras que Zumba Gold está diseñada para adultos mayores. Zumba Toning incorpora pesas ligeras para trabajar la fuerza, y Zumba Fitness (tradicional) combina coreografías con ejercicios cardiovasculares. Incluso existe Zumba Kids, demostrando su adaptabilidad a todas las edades.

Los beneficios de la Zumba son múltiples, incluyendo la mejora de la coordinación, la elasticidad muscular y el control de peso. Se estima que una sesión puede quemar entre 400 y 600 calorías, dependiendo de la intensidad y las características del participante. Luisa Talledo, cardióloga de Clínica Internacional, destaca que la Zumba es un excelente ejercicio cardiovascular que ayuda a reducir la presión arterial, optimizar el rendimiento cardíaco y fortalecer el corazón. Además, contribuye a una mejor gestión del estrés y del sueño, lo que impacta positivamente en los niveles de colesterol y glucosa en sangre.

La Zumba activa endorfinas, mejorando el estado de ánimo y reduciendo el estrés de forma inmediata. También se trabajan principalmente las fibras de contracción lenta y grupos musculares grandes como piernas, glúteos, core y brazos. Para maximizar los beneficios y evitar lesiones, es fundamental realizar un calentamiento adecuado, mantenerse hidratado durante la clase y realizar estiramientos al finalizar. Los expertos recomiendan practicar Zumba entre 3 y 5 veces por semana, alternando sesiones de intensidad moderada y alta, y complementarla con ejercicios de fuerza dos veces por semana para un acondicionamiento físico integral.