Antídoto universal podría surgir de hombre que se dejó morder cientos de veces por serpientes.

La búsqueda de un antídoto universal contra el veneno de serpientes ha dado un paso significativo, gracias a un hombre que ha desafiado la muerte en repetidas ocasiones. Tim Friede, un residente de Wisconsin, ha dedicado casi dos décadas a inyectarse pequeñas dosis de veneno de serpientes mortales, buscando desarrollar inmunidad. Este acto audaz, calificado por algunos como temerario, podría revolucionar el tratamiento de las mordeduras de serpiente a nivel global, un problema de salud pública subestimado.

Según la investigación publicada por The New York Times, Friede, de 57 años, se ha expuesto al veneno de 16 especies de serpientes diferentes, administrándose más de 650 dosis controladas y permitiendo que los reptiles lo mordieran unas 200 veces.

El acto más reciente de Friede quedó registrado en un vídeo de poco más de dos minutos. En él, se observa cómo extrae una mamba negra de una caja y se deja morder el brazo izquierdo, para luego repetir el proceso con un taipán de Papúa Nueva Guinea en el brazo derecho. La mamba negra, conocida por su potente veneno neurotóxico, puede causar la muerte en menos de una hora, mientras que el taipán es igualmente peligroso.

La motivación de Friede surge de la devastadora realidad que enfrentan miles de personas en todo el mundo. Cada año, se estima que entre 2.7 millones de personas son mordidas por serpientes venenosas. De estas, aproximadamente 120,000 mueren y otras 400,000 sufren amputaciones y otras discapacidades permanentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido el envenenamiento por mordedura de serpiente como una enfermedad tropical desatendida, especialmente en regiones rurales de África, Asia y América Latina.

El sacrificio de Friede no ha sido en vano. Los científicos han identificado en su sangre anticuerpos capaces de neutralizar el veneno de múltiples especies de serpientes. Este descubrimiento, publicado en la revista Cell, representa un avance crucial en la creación de un antídoto universal, un objetivo que ha eludido a la comunidad científica durante décadas. Un antídoto universal podría salvar vidas y reducir las secuelas en las víctimas de mordeduras de serpiente, simplificando la logística y reduciendo los costes asociados con el tratamiento, que actualmente requiere antivenenos específicos para cada especie.

El hallazgo podría significar un cambio radical en la producción de antivenenos, que actualmente se basa en la inmunización de animales, generalmente caballos, con veneno de serpiente. Este proceso es costoso, requiere infraestructura especializada y produce antivenenos que a menudo tienen efectos secundarios. La identificación de anticuerpos humanos con capacidad neutralizante podría abrir la puerta a la producción de antivenenos más seguros y eficaces a través de la ingeniería genética.

Friede, un hombre sin formación científica formal, se ha convertido en una pieza clave en la lucha contra un problema de salud global. “Me siento muy orgulloso de poder hacer algo en la vida por la humanidad, para marcar una diferencia para personas que están a 8,000 millas de distancia, que nunca voy a conocer, nunca voy a hablar, nunca voy a ver, probablemente”, concluyó Friede.