La incertidumbre domina el panorama económico global ante la creciente tensión comercial entre Estados Unidos y China. La falta de comunicación clara entre las dos potencias, cruciales para la estabilidad financiera mundial, genera preocupación en los mercados internacionales. Este impasse ocurre en un momento delicado, con las cadenas de suministro globales aún recuperándose de los impactos de la pandemia y con la inflación persistente en muchas economías.
Según la investigación publicada por The New York Times, la situación es tan incierta que ni siquiera existe consenso sobre si existen o no conversaciones bilaterales. La opacidad en torno a este asunto añade una capa adicional de complejidad al ya de por sí intrincado escenario del comercio internacional.
El reportaje del diario neoyorquino señala que, en una reciente rueda de prensa en la Casa Blanca, el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, esquivó repetidamente las preguntas sobre las afirmaciones del Presidente Trump de haber recibido una llamada del Presidente chino, Xi Jinping. Si bien es habitual que altos funcionarios económicos estén al tanto de comunicaciones de tan alto nivel, Bessent insistió en no registrar las llamadas presidenciales, recurriendo a un tono jocoso que no hizo más que aumentar las dudas.
La ausencia de un diálogo fluido entre Washington y Pekín tiene consecuencias directas en la economía global. Los mercados financieros siguen de cerca cualquier indicio de posibles conversaciones entre bambalinas, ante la amenaza de una escalada en la guerra de aranceles. Recordemos que las políticas arancelarias punitivas, implementadas en años anteriores, generaron disrupciones significativas en el comercio global, afectando a empresas y consumidores en ambos países, así como a terceros actores económicos.
La postura oficial china, expresada por el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, es que “China y Estados Unidos no han mantenido consultas ni negociaciones sobre la cuestión de los aranceles”. Además, instó a Estados Unidos a no “confundir al público”, intensificando la controversia y negando la existencia de acercamientos diplomáticos en este ámbito.
Este silencio bilateral contrasta con la complejidad de las relaciones económicas entre ambas naciones. China es un importante socio comercial para Estados Unidos, y las empresas estadounidenses tienen inversiones significativas en el gigante asiático. La interdependencia económica hace que la ausencia de diálogo sea aún más preocupante, incrementando el riesgo de errores de cálculo y de una intensificación de las tensiones que podrían tener un impacto negativo en el crecimiento económico global.




