La eventual participación de la presidenta Dina Boluarte en la ceremonia de entronización del nuevo Papa ha cobrado relevancia, luego de que el ministro de Relaciones Exteriores, Elmer Schialer, manifestara públicamente su apoyo a que la mandataria solicite la autorización del Congreso para viajar al Vaticano. Este pronunciamiento se produce en un contexto político interno marcado por tensiones y debates sobre la conveniencia de los viajes presidenciales al exterior, especialmente después de la polémica generada por la ausencia de Boluarte en el funeral del Papa emérito Benedicto XVI y, más recientemente, en las exequias de Jorge Bergoglio, eventos de gran significado diplomático y religioso.
Según la investigación publicada por El Comercio, el canciller Schialer subrayó que esta es una opinión personal y que la decisión final recae en la presidenta, quien se vio impedida de asistir al funeral del Papa Francisco debido a la negativa del Parlamento de aprobar su salida del país en medio de un clima social agitado. La autorización del Congreso es un requisito constitucional para cualquier viaje al exterior de la jefa de Estado, lo que ha generado controversias en el pasado, especialmente cuando la agenda internacional se cruza con crisis políticas internas.
El titular de Torre Tagle enfatizó la importancia de la ceremonia de entronización, diferenciándola de los funerales recientes, y expresó su deseo de que Boluarte pueda obtener el permiso necesario para asistir. Schialer reveló que representantes del Vaticano, incluido el secretario de Estado, Pietro Parolín, expresaron sorpresa y pesar por la ausencia de la mandataria peruana en las ceremonias fúnebres, dado el conocimiento de su profunda fe y la valoración que la Santa Sede tiene hacia el Perú.
Durante su estadía en el Vaticano, el canciller también tuvo un breve encuentro con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Sin embargo, Schialer aclaró que no se abordó el tema del asilo diplomático de Nadine Heredia, esposa del expresidente Ollanta Humala, argumentando que el contexto no era apropiado para discutir asuntos bilaterales sensibles. A pesar de esto, Lula transmitió un saludo cordial al Perú y a la presidenta Boluarte, lamentando su ausencia en los eventos del Vaticano debido a restricciones constitucionales internas.
En otro punto, Schialer desmintió categóricamente que el exministro Julio Demartini haya sido considerado como posible embajador ante el Vaticano, tras la reciente designación de Luis Chuquihuara a la representación permanente en Ginebra. “Julio Martini nunca fue [considerado] y, mire, yo soy el canciller, yo debería saber eso. Eso no fue así”, afirmó el canciller, refutando versiones que circulaban en algunos medios sobre un posible nombramiento.
No obstante, vale la pena recordar que en febrero de este año, tanto el jefe del Gabinete Ministerial, Gustavo Adrianzén, como el propio Elmer Schialer, dejaron entrever la posibilidad de que Demartini ocupara la embajada en el Vaticano. Sin embargo, esta opción se habría visto frustrada por la solicitud de impedimento de salida del país para el exministro, un factor que habría complicado su eventual designación como representante diplomático ante la Santa Sede.




