La guerra comercial desatada por el entonces Presidente Trump con China ha generado volatilidad en los mercados financieros globales y ha puesto en jaque amplios sectores del comercio internacional. En este contexto, el mandatario sugirió el viernes haber mantenido contacto con Xi Jinping, presidente chino, pese a que funcionarios del gigante asiático negaron rotundamente que se estuvieran llevando a cabo negociaciones bilaterales.
Según la investigación publicada por The New York Times, esta situación se produce en un momento de particular tensión, con aranceles punitivos impuestos por la administración Trump afectando significativamente el intercambio de bienes entre ambas naciones. El déficit comercial de Estados Unidos con China, una de las principales motivaciones esgrimidas por Trump para justificar su política comercial, se había mantenido como un punto álgido en las relaciones bilaterales.
Durante una entrevista concedida a Time el martes anterior, el Sr. Trump afirmó que Xi Jinping lo había llamado, aunque evitó precisar cuándo se produjo dicha comunicación. Asimismo, aseguró que su equipo estaba involucrado en conversaciones activas con China con el objetivo de alcanzar un acuerdo comercial. Preguntado al respecto a las afueras de la Casa Blanca el viernes por la mañana, el presidente reiteró haber hablado con el mandatario chino “numerosas veces”, pero se negó a confirmar si alguna de esas llamadas tuvo lugar después de la imposición de los aranceles ese mismo mes.
Los comentarios del Sr. Trump parecen buscar proyectar una imagen de progreso en las negociaciones con China, con la finalidad de calmar la incertidumbre en los mercados financieros, que han experimentado caídas ante las señales de un estancamiento entre las dos economías más grandes del mundo. De hecho, el índice S&P 500 ha descendido un 10 por ciento desde la toma de posesión de Trump el 20 de enero. Esta situación se enmarca en un contexto global marcado por la preocupación ante una posible desaceleración económica, potenciada por la persistente disputa comercial.
No obstante, las afirmaciones del presidente sobre la existencia de conversaciones han sido desmentidas por funcionarios chinos, quienes han negado reiteradamente esta semana que estén negociando activamente con Estados Unidos. Las declaraciones de Trump contrastan con la postura oficial de China, que insiste en la necesidad de un diálogo basado en el respeto mutuo y la igualdad para resolver las diferencias comerciales.
“China y Estados Unidos no han mantenido consultas ni negociaciones sobre el tema de los aranceles”, declaró Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, en una rueda de prensa el viernes. “Estados Unidos no debería confundir al público.” Anteriormente, He Yadong, portavoz del Ministerio de Comercio chino, había afirmado el jueves que “no hay negociaciones económicas ni comerciales entre China y Estados Unidos”. La persistencia de esta divergencia comunicacional agudiza la incertidumbre y la desconfianza en el panorama económico internacional.




