El Perú, debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de alta actividad sísmica, experimenta movimientos telúricos con frecuencia. Esta región es caracterizada por la convergencia de placas tectónicas, lo que genera una constante liberación de energía. La vigilancia y el monitoreo son fundamentales para mantener informada a la población y promover medidas preventivas ante posibles temblores.
Según la investigación publicada por El Comercio, el país está situado en una de las áreas más sísmicas del mundo, lo que exige una preparación constante y una respuesta rápida ante cualquier evento.
El Instituto Geofísico del Perú (IGP), en colaboración con el Centro Sismológico Nacional (CENSIS), utiliza una red de sensores distribuidos a nivel nacional para detectar y reportar sismos. Los datos recopilados, provenientes de la Red Sísmica Nacional (DS-0017-2018MINAM), permiten caracterizar cada evento, determinando su magnitud, profundidad, epicentro e intensidad.
Los reportes sísmicos del 23 de abril de 2025, proporcionados por el IGP, detallan dos eventos significativos. El primero, con una magnitud de 4.5, se localizó a 21 km al este de Máncora, en Talara, Piura, con una profundidad de 18 km y una intensidad de III en la escala de Mercalli Modificada. El segundo, de magnitud 3.6, tuvo su epicentro a 24 km al sur de La Oroya, en Yauli, Junín, a una profundidad de 15 km, generando una intensidad de II-III en la misma escala.
La acumulación de energía sísmica en el sur del país ha generado preocupación y ha impulsado la promoción de simulacros a nivel nacional, liderados por el INDECI. Estos ejercicios buscan sensibilizar a la población y fomentar la adopción de medidas de autoprotección, como la preparación de mochilas de emergencia con elementos esenciales.
El INDECI enfatiza la importancia de contar con una mochila de emergencia que incluya artículos de higiene, alimentos no perecibles, ropa de abrigo, medicamentos, documentos de identificación y dispositivos de comunicación, como radios a pilas y linternas. La preparación y la información son clave para mitigar los riesgos asociados a la actividad sísmica en el país.
Lorena Bustamante, subdirectora de gestión de recursos para la respuesta del INDECI, subraya la necesidad de implementar políticas preventivas a nivel familiar y comunitario. El conocimiento de las zonas seguras, las rutas de evacuación y los protocolos de emergencia son fundamentales para reducir la vulnerabilidad ante un sismo de gran magnitud. Es esencial mantenerse informado a través de fuentes oficiales y participar activamente en los simulacros organizados por las autoridades.




