Bolivia enfrenta proyecciones económicas adversas y una inflación desbordada, según el FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha emitido un informe alarmante sobre la situación económica de Bolivia, proyectando una inflación del 15,8% para 2025, más del doble de lo estimado por el Gobierno (7,5%), y un crecimiento del PIB de apenas 1,1%. Estos pronósticos acentúan la preocupación en un país donde la inflación acumulada ya alcanzó el 5% en el primer trimestre del año, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).


La economía boliviana atraviesa una fase de estancamiento severo, arrastrada por el colapso del sector hidrocarburos, que en su momento fue el principal motor de ingresos estatales. El presidente Luis Arce atribuye la crisis a una falta de inversión en exploración durante el gobierno de Evo Morales, afirmando que “se comieron el gas” sin prever el futuro energético del país.


En 2014, Bolivia obtuvo 5.491 millones de dólares por renta petrolera; en 2024, esa cifra se redujo a 1.635 millones, la más baja desde 2006. Paralelamente, la producción de gas natural se redujo a casi la mitad en una década, cayendo de 60 MMmcd a 29,55 MMmcd en octubre de 2024.


La situación podría mejorar con el descubrimiento del pozo Mayaya X-1, ubicado en el norte de La Paz, el cual tiene el potencial de aportar hasta 50 millones de pies cúbicos diarios de gas natural en los próximos años.


A nivel global, el FMI también advierte sobre una desaceleración económica debido al aumento de tensiones comerciales y medidas proteccionistas, especialmente desde Estados Unidos. La incertidumbre global, señala el organismo, pone en jaque la estabilidad económica de numerosos países.