Según el escritor Mario Malpartida Besada, la crisis de comprensión lectora en niños y jóvenes es un problema profundo que no solo compromete el rendimiento académico, sino también el desarrollo moral y social del país. De acuerdo con sus declaraciones, los planes de lectura impulsados por el sector educativo regional han sido útiles en cierta medida, pero no resultan suficientes si no hay una participación activa del entorno familiar.
Malpartida reconoce los esfuerzos de los docentes locales, quienes implementan estrategias como la lectura dirigida para despertar el interés en la lectura voluntaria. No obstante, insiste en que el primer espacio de formación lectora debe ser el hogar. “El niño no nace con el hábito lector, lo adquiere por repetición, por ejemplo, al ver a sus padres y hermanos leer diariamente”, sostiene. En ese sentido, propone que las casas cuenten con espacios visibles para libros y que se promueva la conversación sobre lo leído como parte de la vida cotidiana.
Tecnología sin criterio: una amenaza silenciosa
Consultado sobre la influencia de las nuevas tecnologías, el autor no las considera dañinas por sí mismas, sino mal utilizadas. Señala que el exceso de tiempo frente a pantallas ha reemplazado actividades intelectuales como la lectura, pero advierte que el verdadero problema es la falta de inteligencia para gestionar estos recursos. La solución, según afirma, no pasa por rechazar la tecnología, sino por integrarla con sentido y equilibrio.
Formación moral a través de la lectura
Malpartida vincula directamente la calidad lectora con la formación de ciudadanos íntegros. Asegura que muchos profesionales, pese a su capacidad técnica, carecen de principios éticos porque no desarrollaron una lectura significativa que fortalezca su pensamiento crítico y sus valores. “Una sociedad que no lee no puede producir buenos políticos ni profesionales comprometidos”, asevera.
Leer con sentido: menos cantidad, más comprensión
El escritor enfatiza que no importa cuántas páginas se lean al día, sino cómo se comprende lo leído. Promueve una lectura con disciplina, motivación personal y deseo auténtico, más allá de la obligación escolar. Aconseja además que los libros sean tema de conversación en el hogar, incluso antes de actividades recreativas como ver un partido de fútbol.
Para Malpartida, el camino hacia una sociedad más justa e inteligente comienza con la lectura bien orientada, cultivada desde la infancia con el acompañamiento familiar y educativo adecuado.




