La estrategia de escape del reo de Lurigancho cómo superó barreras eludió disparos y dejó una lista de contactos

La fuga de John Kennedy Javier Sebastián, un reo venezolano de 22 años, del penal de Lurigancho ha desatado una tormenta en el sistema penitenciario peruano. Este incidente, ocurrido el lunes pasado, pone en relieve las deficiencias estructurales y de seguridad que históricamente han afectado a este centro penitenciario, uno de los más grandes y problemáticos del país, inaugurado en 1969 y con una historia marcada por motines y hacinamiento.

Según la investigación publicada por El Comercio, la fuga tuvo lugar alrededor de las 7:30 p.m. mientras se realizaba el conteo de presos previo al cierre de celdas. Javier Sebastián, condenado por delitos contra el patrimonio y con ocho años restantes de su pena, logró evadir la vigilancia en el pabellón 10, desplazándose a través de diversas áreas del penal hasta alcanzar un muro perimetral.

La audacia del escape quedó registrada en un video captado por vecinos, donde se observa al reo saltando un muro de más de seis metros, cubierto parcialmente por una tela que atenuó el impacto de las púas. A pesar de los disparos realizados por los guardias con escopetas de perdigones, Javier Sebastián logró escabullirse, no sin antes exclamar «Fuerza aleluya, Cristo vive». El incidente provocó un despliegue policial y del serenazgo en los alrededores del penal, incluyendo asentamientos humanos y avenidas principales, en un intento por recapturarlo.

Las investigaciones preliminares apuntan a fallos graves en la seguridad del penal. El viceministro de Justicia, Juan Alcántara Medrano, admitió que los agentes a cargo de la vigilancia no intervinieron inicialmente por temor a ser atacados con un arma blanca que portaba el fugitivo, evidenciando una carencia de equipamiento adecuado para el personal penitenciario. Además, se encontró una hoja con números telefónicos, principalmente venezolanos, que se presume iba a utilizar para contactar a familiares y a su abogado tras la fuga.

La reacción institucional no se hizo esperar. El INPE ha ordenado la separación de cuatro agentes penitenciarios, la remoción del director del penal, Víctor Santos Huapaya, y el relevo del personal de seguridad involucrado. Sin embargo, expertos como Leonardo Caparrós, exjefe del INPE, señalan que el problema es más profundo. El hacinamiento extremo, con una población carcelaria que triplica la capacidad del penal, la escasez de personal de seguridad y la falta de planes de contingencia adecuados son factores que contribuyen a la vulnerabilidad del sistema.

El prontuario del fugitivo también revela detalles relevantes. Javier Sebastián había sido capturado en agosto de 2023 tras intentar asaltar un minimarket en Lince, lo que demuestra su peligrosidad y su propensión a la reincidencia. La fuga de Lurigancho no solo representa un golpe a la seguridad pública, sino que también plantea serias interrogantes sobre la eficacia del sistema penitenciario peruano para la rehabilitación y la prevención de delitos.