La inminente desaceleración económica global se cierne como una sombra, impulsada, en gran medida, por las políticas comerciales implementadas por el expresidente Trump. Este escenario, delineado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), anticipa un debilitamiento significativo del crecimiento, especialmente en Estados Unidos, la economía más grande del mundo, debido al impacto de los aranceles.
Según la investigación publicada por The New York Times, las proyecciones económicas, presentadas el martes por el FMI, emergen a raíz de la decisión de Trump de elevar los aranceles a niveles inéditos desde la Gran Depresión, marcando un punto de inflexión en el comercio internacional.
La estrategia del expresidente Trump ha consistido en imponer un arancel del 10% sobre casi todas las importaciones, junto con gravámenes punitivos de al menos el 145% sobre los bienes chinos que ingresan a Estados Unidos. A esta agresiva política comercial se suman los aranceles “recíprocos”, como los denominó el propio Trump, dirigidos a los principales socios comerciales de Estados Unidos, incluyendo la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Taiwán. No obstante, la implementación de estos últimos fue suspendida hasta julio, mientras su administración se esforzaba por asegurar acuerdos comerciales bilaterales.
Esta aproximación ha generado una paralizante incertidumbre para las empresas estadounidenses que exportan productos o dependen de insumos extranjeros, afectando negativamente la producción en un momento en que las economías globales se estabilizaban tras años de una inflación persistente. De hecho, China y Canadá ya tomaron represalias contra los aranceles de Trump con sus propias barreras comerciales. La Unión Europea, por su parte, ha expresado su disposición a incrementar sus gravámenes si Estados Unidos sigue adelante con su proyectado impuesto del 20%. Recordemos que las tensiones comerciales, especialmente entre EE.UU. y China, alcanzaron su punto álgido entre 2018 y 2020, generando un impacto considerable en las cadenas de suministro globales.
El informe de Perspectivas de la Economía Mundial proyecta que el crecimiento mundial se desacelerará a un 2,8% este año, una disminución respecto del 3,3% registrado en 2024. En enero, el FMI había previsto que el crecimiento se mantendría estable en 2025, una predicción que ahora se ve comprometida por el peso de las políticas comerciales restrictivas. Es importante señalar que las políticas proteccionistas, como las implementadas por la administración Trump, a menudo resultan en precios más altos para los consumidores y una menor competitividad para las empresas nacionales.
Adicionalmente, el FMI anticipa que la producción será más lenta el próximo año de lo que se había previsto anteriormente. Esta revisión a la baja se atribuye, en gran medida, al impacto de los aranceles en la economía estadounidense, que ya se encontraba en una fase de desaceleración. El FMI prevé que el crecimiento de Estados Unidos se ralentice hasta el 1,8% en 2025, una caída desde el 2,8% del año pasado. Esta cifra es casi un punto porcentual inferior al 2,7% de crecimiento que el FMI pronosticaba para Estados Unidos en enero, cuando era la economía más sólida a nivel mundial.
Esta situación pone de manifiesto la fragilidad del comercio internacional y la importancia de la cooperación multilateral para mantener la estabilidad económica global. La imposición de barreras arancelarias, aunque pueda parecer beneficiosa a corto plazo para algunos sectores, puede generar un efecto dominó que perjudique a todas las economías involucradas, especialmente en un mundo cada vez más interconectado. Además, el aumento de los costes de las importaciones, producto de las tarifas, tienden a impulsar la inflación y deterioran el poder adquisitivo de los ciudadanos.




