Las grandes tecnológicas de Silicon Valley han considerado durante mucho tiempo el escrutinio antimonopolio como un coste irritante más del negocio. Un coste que implica investigaciones, presentación de documentos, declaraciones y, en ocasiones, hasta litigios en los tribunales. La Comisión Europea, por ejemplo, ha impuesto multas multimillonarias a Google en varias ocasiones por abuso de posición dominante, aunque la compañía ha recurrido algunas de estas sanciones.
Según la investigación publicada por The New York Times, los tribunales se mueven lentamente, mientras que la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso. El tiempo juega a favor de las empresas, ya que los vientos políticos cambian y las administraciones presidenciales se suceden. Esta dinámica a menudo abre la puerta a acuerdos leves. En España, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) también ha seguido de cerca las prácticas de las grandes tecnológicas, aunque con un impacto menor en comparación con las acciones de la Unión Europea o Estados Unidos.
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente para Google el pasado jueves, cuando un juez federal dictaminó que la compañía había actuado ilegalmente para construir un monopolio en parte de su tecnología de publicidad online. Esta sentencia se suma a otra, emitida en agosto por otro juez federal, que encontró que Google había incurrido en conductas anticompetitivas para proteger su monopolio en las búsquedas online. En ambos casos, la justicia estadounidense considera probado el abuso de posición dominante por parte del gigante tecnológico.
Expertos en materia antimonopolio señalan que dos victorias significativas del gobierno contra una sola empresa en un lapso de tiempo tan corto no tienen precedentes. Estos fallos judiciales representan un duro golpe para Google, ya que cuestionan la legitimidad de sus prácticas comerciales y abren la puerta a posibles sanciones económicas y cambios en su modelo de negocio.
“Dos tribunales han llegado a conclusiones similares en mercados de productos que tocan el corazón del negocio de Google”, afirma William Kovacic, profesor de derecho en la Universidad George Washington y ex presidente de la Comisión Federal de Comercio (FTC). “Eso debe verse como una amenaza real”. La severidad de estas resoluciones judiciales marca un punto de inflexión en la lucha contra las prácticas monopolísticas en el sector tecnológico.
Las decisiones contra Google forman parte de una ola de casos antimonopolio que desafían el poder de las mayores empresas tecnológicas. Esta semana, comenzó el juicio en una demanda de la FTC que alega que Meta, antes Facebook, consolidó un monopolio ilegal en las redes sociales a través de sus adquisiciones de Instagram y WhatsApp. Este caso, al igual que los de Google, pone de manifiesto la creciente preocupación de las autoridades por el control que ejercen estas empresas sobre el mercado digital y la necesidad de regular sus actividades para garantizar la competencia.




