El legado de Mario Vargas Llosa trasciende la literatura, alcanzando territorios inesperados como el fútbol, una pasión que cultivó desde la infancia. A pesar de describir el deporte rey con los adjetivos de “emocionante” y “vacío”, el Nobel peruano mantuvo una relación constante con el balompié, especialmente con su amada ‘U’, club del cual era hincha acérrimo desde niño. Su fallecimiento reciente ha reavivado el interés por sus reflexiones sobre este deporte, donde buscó tender puentes entre la cultura y el mundo atlético.
Según la investigación publicada por elcomercio.pe, Vargas Llosa se propuso desmantelar el prejuicio que enfrentaba al deporte y la cultura, una dicotomía que consideraba artificial. El literato no solo disfrutaba del fútbol como espectador, sino que también reflexionó sobre él en sus escritos, dedicándole columnas en el diario español “El País” y compartiendo anécdotas personales que revelan su conexión profunda con el balompié.
La fascinación de Vargas Llosa por el fútbol quedó patente en detalles como su luna de miel en Río de Janeiro, donde no dudó en llevar a su esposa al mítico estadio Maracaná. La historia, contada en varias ocasiones, describe el viaje como una peregrinación futbolística, presenciando un partido entre Brasil y Alemania donde Pelé brilló con luz propia. Este recuerdo pintoresco subraya la importancia del fútbol en la vida del escritor, incluso en momentos tan personales como su matrimonio.
Su vínculo con Universitario de Deportes fue particularmente fuerte. En 2010, un año después de recibir el Premio Nobel, fue nombrado socio honorario del club, un gesto que celebró recordando sus inicios como jugador juvenil en el antiguo Estadio Nacional. Su idolatría por Lolo Fernández, leyenda crema, permaneció intacta a lo largo de los años, considerándolo “el más grande” de todos los tiempos. Este cariño por la ‘U’ se convirtió en un símbolo de su identidad peruana y su pasión por el deporte.
Más allá de su club de origen, Vargas Llosa también dedicó elogios a figuras icónicas del fútbol mundial. Sus análisis comparativos entre Maradona y Pelé, así como su descripción literaria de Cristiano Ronaldo, demuestran su capacidad para apreciar el talento y la singularidad de cada jugador. El escritor peruano no se limitó a ser un simple espectador, sino que se convirtió en un cronista del fútbol, capturando la esencia de los grandes cracks con su pluma afilada.
En el Mundial de España 1982, Vargas Llosa ejerció como cronista para la revista “La Semana” y columnista de El Comercio, donde tuvo la oportunidad de retratar a un joven Diego Armando Maradona en su debut mundialista. Su descripción, llena de sutileza y profundidad, lo comparaba con Pelé, anticipando el impacto que el astro argentino tendría en el mundo del fútbol. Esta visión temprana de Maradona como una “deidad viviente” demuestra la perspicacia del escritor para identificar el talento excepcional.
El reconocimiento a Vargas Llosa por su trayectoria no se limitó al ámbito literario. En 2010, tras recibir el Premio Nobel, fue homenajeado en el estadio Santiago Bernabéu, donde se mostró impresionado por la magnitud del lugar y la pasión de los aficionados. Su comentario sobre Cristiano Ronaldo como una “figura novelesca” revela su sentido del humor y su capacidad para encontrar inspiración en el mundo del deporte. La vida y obra de Mario Vargas Llosa reflejan una conexión inquebrantable con el fútbol, una pasión que trascendió las fronteras de la literatura.




