Las nuevas tarifas impuestas por la administración Trump se perfilan como un desafío ineludible y costoso para las empresas estadounidenses y los consumidores que dependen de productos importados. Este movimiento proteccionista, aunque busca revitalizar la producción nacional, genera incertidumbre en el mercado global y podría impactar significativamente en la economía interna.
Según la investigación publicada por The New York Times, los compradores de ropa proveniente de minoristas en China podrían enfrentar incrementos de precios superiores al doble, debido a la eliminación de una exención especial para importaciones de bajo valor. Asimismo, las empresas involucradas en el comercio internacional deben ahora realizar cálculos aún más complejos para determinar el monto adeudado en concepto de aranceles.
El impacto de estas medidas se extiende a diversos sectores. Las importaciones procedentes de China han sido gravadas con aranceles del 145%, lo que implica que, por cada 100 dólares en bienes adquiridos de ese país, las empresas deben pagar 145 dólares al gobierno federal. Este aumento drástico, sumado a un impuesto del 10% sobre bienes provenientes de la mayoría de los demás países –que podría aumentar si no se alcanzan acuerdos comerciales con Estados Unidos antes de julio–, complica la gestión financiera de las empresas importadoras. Cabe recordar que en 2024, el déficit comercial de EE.UU. con China alcanzó los 367.400 millones de dólares, según datos del Departamento de Comercio.
Jeremy Page, socio fundador de Page Fura, una firma de abogados especializada en comercio internacional, estima que solo un pequeño porcentaje de las empresas están adecuadamente preparadas para este cambio. “Tal vez el 3 por ciento de la gente esté bien preparada”, señala Page, cuyos clientes incluyen grandes corporaciones. “Y eso podría ser incluso caritativo”. Su análisis subraya la complejidad y el desconocimiento generalizado en torno a las nuevas regulaciones.
Además de los aranceles generales, existen gravámenes específicos sobre automóviles, acero y aluminio. El presidente Trump ha manifestado su intención de imponer nuevos aranceles a productos farmacéuticos y chips de computadora, lo que podría generar aún más tensiones comerciales y aumentar los costos para los consumidores. En 2023, la industria farmacéutica estadounidense importó medicamentos por valor de 147.000 millones de dólares, un sector particularmente vulnerable a estas medidas.
Si bien el objetivo declarado de Trump es incentivar la producción nacional, los efectos prácticos de estas tarifas podrían ser diferentes. Si bien es probable que los aranceles sobre los productos chinos reduzcan las importaciones de ese país, las empresas estadounidenses no podrán obtener bienes rápidamente de otros lugares. Las importaciones estadounidenses desde China totalizaron 439.000 millones de dólares el año pasado, lo que demuestra la magnitud de la dependencia comercial. En consecuencia, las empresas se enfrentarán a enormes sumas en concepto de aranceles, lo que podría repercutir en los precios finales y en la rentabilidad.




