Un científico recibe financiación por investigar el jarabe de arce y también por promocionarlo.

Durante más de una década, el sirope de arce ha sido ensalzado por Navindra Seeram, un investigador biomédico, quien lo ha descrito como un “ingrediente héroe” y un “alimento campeón” con potenciales beneficios para la salud de amplio alcance. Este enfoque ha ganado tracción en ciertos círculos, promoviendo el consumo de este producto natural.

Según la investigación publicada por The New York Times, el Dr. Seeram, decano de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Nueva Inglaterra, ha publicado más de tres docenas de estudios que exaltan las propiedades del arce. Gran parte de su trabajo ha sido financiado por la industria del sirope de arce de Canadá y por los gobiernos canadiense y estadounidense.

Sin embargo, el Dr. Seeram también ha asumido un papel adicional: el de promotor del sirope de arce. En sus propias palabras, se considera “singularmente calificado como el principal investigador mundial sobre los beneficios del arce para la salud, con la reputación científica y la credibilidad necesarias para promover la venta de productos de arce”, según consta en solicitudes de subvenciones. Además, ha asegurado a los líderes de la industria canadiense que siempre apoyará el arce de Quebec, según correos electrónicos obtenidos a través de una solicitud de registros públicos. Este compromiso levanta interrogantes sobre su objetividad científica.

Esta dualidad, entre la investigación científica y la promoción comercial, ha llevado a distorsiones en las implicaciones reales de sus hallazgos y a la exageración de los beneficios para la salud, según un análisis realizado por The Examination y The New York Times sobre 15 años de estudios y declaraciones públicas del Dr. Seeram. En vídeos y comunicados de prensa, ha sugerido que el consumo de sirope de arce podría ayudar a prevenir enfermedades como el cáncer, el Alzheimer y la diabetes. Otros científicos consultados por The Examination y The Times han expresado su opinión de que ha exagerado los resultados de sus investigaciones de laboratorio y ha hecho afirmaciones engañosas.

La financiación por parte de la industria es una práctica común en la investigación nutricional, y podría volverse aún más crítica a medida que los científicos se enfrentan a los drásticos recortes de la administración Trump. Este tipo de financiación, aunque común, plantea dilemas éticos sobre la influencia de los intereses comerciales en la ciencia.

El trabajo del Dr. Seeram pone de manifiesto los peligros de entrelazar la ciencia y el marketing, impulsando información que puede influir en los hábitos de consumo y la salud pública. Es crucial mantener una clara separación entre la investigación objetiva y la promoción comercial para asegurar la integridad de la información científica.

En la Universidad de Rhode Island, donde trabajó hasta el año pasado, el Dr. Seeram supervisó proyectos que recibieron 2,6 millones de dólares en financiación del gobierno estadounidense, incluyendo una subvención destinada explícitamente a aumentar las ventas de sirope de arce. Ese trabajo promocional produjo una serie de publicaciones en redes sociales como: “Beneficios del sirope de arce: anticancerígeno, antioxidante, antiinflamatorio”. Este tipo de mensajes, aunque atractivos para el público, deben ser respaldados por evidencia científica sólida y rigurosa para evitar confusiones y expectativas poco realistas.