Entendiendo las acciones antimonopolio de Trump contra las grandes tecnológicas

La regulación antitrust de las grandes tecnológicas se mantiene como una prioridad en la agenda gubernamental, desafiando las expectativas de un posible relajamiento durante una segunda administración Trump. La presión sobre gigantes como Meta y Google persiste, evidenciando una continuidad en las políticas iniciadas incluso durante el primer mandato del expresidente. Este enfoque regulatorio se intensificó a partir de 2020, coincidiendo con un creciente escrutinio público sobre el poder de mercado y las prácticas empresariales de las empresas tecnológicas más influyentes. La administración Biden, lejos de revertir este proceso, lo ha ampliado, extendiendo las investigaciones a otras compañías del sector como Amazon y Apple.

Según la investigación publicada por The New York Times, la administración Trump no cede en su escrutinio a los gigantes tecnológicos, manteniendo litigios clave contra Meta y Google.

El lunes, la Comisión Federal de Comercio (FTC) se enfrentará a Meta en los tribunales, defendiendo su argumento de que la compañía sofocó a competidores emergentes mediante la adquisición de Instagram y WhatsApp. Este caso, presentado originalmente durante la primera administración Trump, busca demostrar que Meta utilizó su posición dominante para eliminar la competencia y consolidar su poder en el mercado de redes sociales.

Por otro lado, el 21 de abril, el Departamento de Justicia (DOJ) argumentará ante un juez federal la necesidad de forzar a Google a vender su navegador web Chrome. El objetivo principal de esta medida es limitar el poder del monopolio de búsqueda de la compañía, separando una de las herramientas más utilizadas por los usuarios de Internet de su motor de búsqueda principal, lo que podría fomentar una mayor competencia en el mercado de navegadores y publicidad online. Chrome, con una cuota de mercado superior al 60%, representa una pieza fundamental en el ecosistema de Google.

Estas acciones legales, iniciadas durante la administración Trump y continuadas por la administración Biden, marcaron el comienzo de una nueva era de control antimonopolio. Los casos contra Amazon y Apple, sumados a los ya mencionados, demuestran un compromiso bipartidista con la regulación del sector tecnológico, independientemente de las promesas de desregulación hechas durante campañas electorales.

A pesar de las esperanzas de inversores en Silicon Valley y Wall Street, que anticipaban una postura más indulgente hacia las empresas tecnológicas durante un segundo mandato de Trump, sus nombramientos hasta el momento sugieren la continuidad del escrutinio. La industria tecnológica, que ha experimentado un crecimiento exponencial en las últimas décadas, se enfrenta ahora a un mayor control gubernamental, buscando equilibrar la innovación con la protección de la competencia y los derechos de los consumidores.

Bill Kovacic, ex presidente de la FTC, señala que la industria tecnológica podría no haber dimensionado completamente el papel de la primera presidencia de Trump en el inicio de esta reevaluación del sector. La creciente preocupación por la privacidad de los datos, la desinformación y el impacto de las redes sociales en la sociedad han contribuido a este renovado interés por regular a las grandes tecnológicas.