Lo esencial de las conversaciones EEUU-Irán sobre su programa nuclear

La diplomacia nuclear entre Estados Unidos e Irán podría dar un pequeño paso adelante tras el inicio de las conversaciones preliminares el sábado en Omán. Un mero apretón de manos, según analistas, sería un resultado positivo, suficiente para mantener abierto el canal del diálogo. Estas discusiones tienen lugar en un momento crítico, marcado por la creciente tensión regional y la necesidad de evitar una escalada mayor que involucre a Israel y otros actores.

Según la investigación publicada por The New York Times, este encuentro exploratorio busca determinar si la administración Trump y los líderes religiosos iraníes están dispuestos a avanzar hacia negociaciones formales sobre el programa nuclear de Teherán.

El contexto es clave: la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA), decisión tomada por el entonces presidente Trump, generó un profundo resentimiento en Irán y condujo a la reimposición de severas sanciones económicas. Este acuerdo, recordemos, implicaba límites al programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones internacionales. Desde entonces, Irán ha ido reduciendo gradualmente su cumplimiento de los términos del acuerdo.

La elección de Omán como sede de estas conversaciones no es casualidad. Muscat ha servido como mediador neutral entre Estados Unidos e Irán durante años, facilitando discretamente encuentros diplomáticos en momentos de tensión. La agencia de noticias estatal iraní informó que las conversaciones comenzaron a media tarde en la capital omaní. Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores iraní, y Steve Witkoff, el funcionario estadounidense al frente del equipo de Trump, llegaron a Omán horas antes del inicio del encuentro.

La desconfianza entre ambas partes es palpable. La decisión de Trump de abandonar el acuerdo nuclear de 2015 y la posterior imposición de sanciones han envenenado las relaciones bilaterales. Sin embargo, el presidente Trump parece ahora interesado en alcanzar un acuerdo, posiblemente para demostrar su habilidad negociadora y evitar una escalada del conflicto entre Irán e Israel, una situación que podría desestabilizar aún más Oriente Medio.

En este sentido, el gobierno de Oman ofreció sus buenos oficios a ambos países, como también lo hizo en 2013, cuando facilitó el diálogo secreto que condujo al acuerdo nuclear de 2015. Estos esfuerzos diplomáticos son un componente crucial de la estrategia regional para reducir tensiones y evitar una confrontación mayor. La comunidad internacional observa con atención estos primeros contactos, con la esperanza de que conduzcan a un proceso de negociación más amplio y a un renovado acuerdo que garantice la no proliferación nuclear en la región.