En un giro sorprendente, la deuda alemana, tradicionalmente criticada por su conservadurismo fiscal, se ha convertido en un refugio seguro para inversores en medio de la creciente volatilidad de los mercados globales. Este fenómeno marca un cambio significativo en la percepción del riesgo y la estabilidad económica, especialmente en comparación con la deuda estadounidense, que usualmente se considera un activo seguro. La situación se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales y políticas económicas impredecibles que están reconfigurando los flujos de capital a nivel mundial.
Según la investigación publicada por The New York Times, la reciente imposición de aranceles por parte del Presidente Trump a casi todos los socios comerciales, junto con las fluctuaciones en las tarifas impuestas a China, han provocado una agitación significativa en los mercados, afectando incluso a activos considerados refugio como los bonos del Tesoro estadounidense y el dólar.
La búsqueda de seguridad ha impulsado a los inversores hacia activos como el oro, el franco suizo y, de manera destacada, los bonos alemanes, conocidos como bunds. El rendimiento del bund alemán a 10 años, que se mueve de forma inversa a los precios, ha caído hasta el 2,56%, cerca de su nivel más bajo en más de un mes. Este descenso contrasta con el aumento del rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años, que se sitúa alrededor del 4,5%, un movimiento considerable en este mercado.
La estricta disciplina fiscal de Alemania, que se ha traducido en una calificación crediticia AAA, se ve amenazada por la reciente decisión de los legisladores de permitir que el próximo gobierno abandone los límites de endeudamiento. Esta medida, destinada a impulsar la inversión en el ejército y la infraestructura pública, podría generar billones de euros en nueva deuda, lo que en el pasado había ejercido presión sobre los bunds alemanes. Sin embargo, la actual turbulencia económica global ha revalorizado la deuda alemana como un activo de protección.
La economía alemana, fuertemente orientada a la exportación, se enfrenta a la amenaza de los aranceles, dado el volumen de comercio que sus fabricantes de automóviles y otras empresas industriales mantienen con Estados Unidos. A pesar de estos desafíos, la deuda alemana se sitúa en un 60% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra considerablemente inferior al 120% que representa la deuda estadounidense en relación con su economía. Este factor, junto con la reputación de estabilidad de Alemania, contribuye a su atractivo como refugio seguro en tiempos de incertidumbre.
El próximo canciller alemán, Friedrich Merz, ha presentado un plan económico para revitalizar la economía del país, lo que podría influir en la percepción de los inversores sobre los bunds. Sander Tordoir, economista jefe del Centre for European Reform, ha destacado que es “muy llamativo” que en un momento de tensión, los bunds alemanes estén actuando como el “refugio preferido” en lugar de los bonos del Tesoro estadounidense, lo que sugiere que existe una prima de seguridad real asociada a la deuda pública alemana en el contexto actual.




