La guerra comercial entre Estados Unidos y China se intensifica a medida que ambas naciones imponen aranceles recíprocos. Este conflicto, originado por las políticas proteccionistas de la administración Trump, amenaza la estabilidad económica global. Cabe recordar que las tensiones comerciales con China ya eran una preocupación latente desde administraciones anteriores, pero se exacerbaron con la imposición de aranceles en 2018, generando una disrupción significativa en las cadenas de suministro mundiales.
Según el reportaje de The New York Times, la reciente escalada se produce tras la decisión de la Casa Blanca de elevar los aranceles sobre productos chinos al 125%, un incremento sustancial que se suma a un impuesto preexistente del 20%. Esta acción provocó una respuesta inmediata por parte de Beijing, que aumentó sus propios aranceles sobre bienes estadounidenses al 125%, marcando un nuevo capítulo en esta disputa comercial.
La reacción de los mercados financieros no se hizo esperar. Las bolsas europeas experimentaron una alta volatilidad, siguiendo la tendencia negativa observada en Wall Street el día anterior. El S&P 500 fluctuó entre ganancias y pérdidas en las primeras operaciones, mientras que el índice Stoxx Europe 600 mostró una tendencia a la baja. La respuesta de China se produjo después del cierre de los mercados asiáticos, lo que sugiere que la próxima sesión podría reflejar el impacto total de esta nueva ronda de aranceles.
El anuncio de China vino precedido por la clarificación de funcionarios de la administración Trump de que China ahora enfrentaba una tasa arancelaria mínima del 145% en todas sus exportaciones a Estados Unidos. En un comunicado oficial, China calificó las políticas arancelarias de Trump como “una broma” y anunció que sus nuevos aranceles, que aumentan el impuesto sobre las importaciones estadounidenses desde el 84%, entrarían en vigor el sábado. Los líderes de algunos bancos de Wall Street, si bien reconocieron el daño económico potencial de estas políticas, se mostraron cautelosos al criticar directamente al presidente Trump.
La confianza del consumidor estadounidense, sensible a la aceleración de la inflación, también se ha visto afectada. Una encuesta reciente de la Universidad de Michigan reveló una caída en el sentimiento del consumidor durante el mes de abril. Los encuestados anticipan que la inflación se elevará hasta el 6.7% en el próximo año, el nivel más alto desde 1981, representando un aumento significativo en comparación con el 5% registrado en marzo.
A pesar de la turbulencia del mercado, el Presidente Trump defendió su política arancelaria, afirmando que su administración estaba “teniendo mucho éxito”. El presidente no proporcionó ejemplos concretos de negociaciones en curso con líderes extranjeros o acuerdos comerciales próximos a concretarse. Por otra parte, funcionarios de aduanas informaron sobre problemas técnicos que impedían a los importadores presentar aranceles sobre ciertos bienes, lo que afectaba la aplicación de tasas reducidas a mercancías en tránsito antes de la entrada en vigor de algunos de los aranceles de Trump. La Aduana y Protección Fronteriza indicó que estaba liberando los bienes y permitiendo a los importadores presentar sus derechos de aduana más tarde.




