La volatilidad regresó a los mercados bursátiles con fuerza, luego de un breve respiro. Los principales índices cayeron estrepitosamente, reviviendo los temores sobre el impacto económico de una guerra comercial escalada entre Estados Unidos y China, una situación que recuerda las tensiones comerciales de la década de 1980 entre Estados Unidos y Japón.
Según la investigación publicada por The New York Times, el S&P 500 se desplomó un 3.5 por ciento el jueves, borrando una parte considerable de la recuperación experimentada el miércoles, un día que había sido el mejor para la bolsa desde 2008.
Este revés bursátil se produjo luego de que el Presidente Trump aclarara que, desde su llegada al poder, los aranceles impuestos a productos chinos han aumentado un 145 por ciento. Adicionalmente, el mercado de bonos del gobierno también mostró señales de alarma, con los bonos del Tesoro estadounidense experimentando una nueva oleada de ventas y el rendimiento de los bonos a 10 años alcanzando su punto más alto desde febrero, situándose en torno al 4.4 por ciento.
El sector tecnológico fue particularmente golpeado, con el Nasdaq Composite cayendo más de un 4 por ciento, y acciones de gigantes como Apple y Nvidia sufriendo fuertes pérdidas. La caída del precio del petróleo, que se cotizó por debajo de los 64 dólares por barril, añadió más incertidumbre al panorama económico. A pesar de esta situación, la administración Trump pareció no inmutarse, con el Secretario del Tesoro minimizando la importancia de la reciente actividad del mercado.
La Casa Blanca emitió un comunicado aclarando que el impuesto de importación del 125 por ciento anunciado sobre China complementaba un arancel previo del 20 por ciento ya impuesto debido al papel de China en el suministro de fentanilo. Además, se mantuvieron en vigor los nuevos aranceles sobre automóviles, acero y aluminio. Mientras tanto, la Unión Europea respondió a la postergación de los aranceles estadounidenses anunciando una demora similar de 90 días en sus aranceles de represalia sobre importaciones estadounidenses.
Economistas advierten que las consecuencias completas de la guerra comercial tardarán semanas en manifestarse, señalando que una reciente disminución de la inflación en Estados Unidos podría ser temporal, con los aranceles de Trump reactivando las presiones sobre los precios. Expertos prevén que los aranceles existentes provocarán un crecimiento más lento y una inflación más alta, recordando el impacto inflacionario de las políticas comerciales restrictivas en la década de 1970.




