Aranceles Trump aplaza aranceles recíprocos por 90 días

La reciente decisión del Presidente Trump de pausar por 90 días la implementación de aranceles recíprocos, excepto para China, ha generado una oleada de reacciones en los mercados globales. Esta **política arancelaria**, inicialmente diseñada para reconfigurar el comercio internacional, ha demostrado ser un factor de alta volatilidad, afectando desde los precios del petróleo hasta las estrategias de las empresas multinacionales.

Según la investigación publicada por The New York Times, la marcha atrás parcial de Trump provocó una inmediata reacción positiva en el S&P 500, que escaló más del 7% en minutos, aunque la alegría fue matizada por el anuncio de un aumento de aranceles del 125% sobre las exportaciones chinas como represalia a las medidas de Beijing.

La Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, comunicó que el nivel arancelario se reduciría a un 10% universal, lo que representa una rebaja significativa para muchos países. No obstante, la exclusión de China y el aumento de aranceles a sus productos, que superan el 100%, han intensificado la incertidumbre en el escenario comercial global. Esta situación contrasta con la estrategia inicial de la administración Trump, que buscaba renegociar acuerdos comerciales bilaterales, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ahora conocido como T-MEC.

La Unión Europea, por su parte, no se quedó atrás y aprobó aranceles de respuesta contra Estados Unidos, con gravámenes del 25% sobre una amplia gama de productos, desde maíz hasta vidrio. A pesar de la confrontación, el bloque europeo dejó abierta la posibilidad de suspender estas contramedidas si Estados Unidos accedía a una negociación justa y equilibrada. Esta respuesta europea subraya la creciente tensión en las relaciones comerciales transatlánticas, donde la imposición de aranceles ha generado un efecto dominó, afectando a diversas industrias y economías.

Mientras tanto, en Washington, el Representante Comercial de Trump, Jamieson Greer, defendió la política arancelaria, argumentando que el déficit comercial representa una emergencia nacional. Sin embargo, numerosos economistas han criticado el enfoque de Trump en los déficits comerciales, considerándolos una métrica inadecuada para evaluar la calidad de una relación comercial. Esta discrepancia entre la visión de la administración y la opinión de los expertos subraya la complejidad del debate sobre el impacto real de los aranceles en la economía estadounidense.

Las turbulencias en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense, con un aumento en los rendimientos a 10 años, reflejan la preocupación sobre las consecuencias de una guerra comercial prolongada. A su vez, la caída de los precios del petróleo a mínimos de cuatro años indica una pérdida de confianza en la fortaleza de la economía, generando inquietud entre los ejecutivos del sector petrolero. En Asia, las empresas se enfrentan a los efectos de los aranceles, con algunas encontrando en China un refugio inesperado debido a los altos gravámenes impuestos a otros países asiáticos. Además, las acciones de las compañías farmacéuticas sufrieron una caída global tras el anuncio de Trump de imponer aranceles específicos a este sector, generando particular preocupación en la industria farmacéutica de la India.