Recrudecimiento de la guerra comercial tras nueva reacción de China contra EEUU

La escalada en la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha entrado en una fase crítica, evidenciada por la imposición mutua de aranceles punitivos. Este conflicto, que comenzó con investigaciones sobre prácticas comerciales desleales, se ha intensificado a medida que ambas potencias buscan proteger sus economías nacionales y renegociar los términos del comercio internacional.

Según el reportaje de The New York Times, la situación se agravó significativamente cuando el Presidente Trump impuso un arancel del 104 por ciento a productos chinos, a lo que Beijing respondió con una tasa del 84 por ciento sobre bienes estadounidenses.

La reacción de los mercados globales fue inmediata y adversa. Las bolsas y los bonos experimentaron caídas pronunciadas ante el temor de una recesión mundial inminente. La Unión Europea, ante la amenaza de los aranceles estadounidenses al acero y al aluminio, también se prepara para tomar represalias, lo que agudiza aún más las tensiones económicas globales. El anuncio de los nuevos aranceles de Trump impactó a los principales socios comerciales de EE. UU., generando una ola de negociaciones y concesiones por parte de países como Taiwán y Vietnam, en su intento de evitar las tarifas. Paralelamente, el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, minimizó las contramedidas chinas, argumentando que el superávit comercial de China con Estados Unidos les da menos margen de maniobra.

La inquietud se extiende a lo largo de Asia, donde los centros industriales y comerciales luchan por asimilar los efectos de los gravámenes. En la región de Guangzhou, China, propietarios de fábricas textiles y de maquinaria expresan su preocupación por una posible disminución en la confianza y el gasto del consumidor estadounidense. En India, la industria farmacéutica, uno de los principales exportadores del país, se vio sorprendida por el anuncio de Trump de un “arancel importante” sobre los fabricantes de medicamentos, a pesar de haber sido eximidos en la primera ronda de aranceles.

En un intento por mitigar los efectos negativos de la situación, algunos bancos centrales, como los de India y Nueva Zelanda, optaron por reducir las tasas de interés, citando los aranceles y el creciente pesimismo sobre la economía global. Scott Bessent, no obstante, insistió en que la economía estadounidense se encuentra en “buena forma” y sugirió que, una vez que Estados Unidos cierre acuerdos comerciales con otros países, podrían unirse para confrontar a China en conjunto.

Desde el punto de vista europeo, François Villeroy de Galhau, jefe del banco central de Francia, criticó duramente las políticas proteccionistas de Trump, calificándolas como una “destrucción de valor sin precedentes”. Incluso Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, admitió que su banco ya ha perdido acuerdos con empresas internacionales que ahora prefieren trabajar con bancos de sus propias naciones.

Analistas de Rabobank describieron la situación como “extraña”, con rendimientos del Tesoro subiendo mientras los inversores apuestan por más recortes de tasas de interés de la Reserva Federal. El Banco de Inglaterra advirtió que la probabilidad de eventos adversos y la gravedad potencial de su impacto han aumentado en medio de la turbulencia en los mercados globales. La Canciller del Exchequer británica, Rachel Reeves, resaltó la importancia de fortalecer los lazos económicos con la Unión Europea para contrarrestar el daño causado por el Brexit, a raíz de la disrupción al comercio global causada por Trump.