La adquisición de TikTok por una empresa estadounidense se topó con un nuevo obstáculo, evidenciando la complejidad geopolítica que rodea a la popular aplicación de vídeos cortos. La administración Trump, en aquel momento, parecía haber encontrado una solución para sortear las preocupaciones de seguridad nacional que pesaban sobre la plataforma, buscando un acuerdo que satisficiera tanto a Washington como a Beijing. La fecha límite impuesta por la legislación federal para que TikTok encontrara un nuevo propietario en Estados Unidos se acercaba, y la presión aumentaba.
Según la investigación publicada por The New York Times, la administración Trump creyó haber encontrado, el miércoles pasado, una fórmula para salvar a TikTok de la prohibición en Estados Unidos.
El plan inicial contemplaba una reestructuración de la propiedad en la que inversores estadounidenses controlarían el 50% de una nueva entidad de TikTok en suelo estadounidense, mientras que ByteDance, la empresa matriz china, retendría menos del 20%, un porcentaje que se ajustaba al límite establecido por la ley. Se había comunicado a la Casa Blanca que el gobierno chino veía con buenos ojos la estructura general de la operación.
Incluso llegó a circular una versión preliminar de una orden ejecutiva del entonces Presidente Trump, detallando los puntos clave del acuerdo. Sin embargo, la situación dio un giro inesperado cuando ByteDance informó a la Casa Blanca de que, tras el anuncio de nuevos aranceles impuestos por Trump a las importaciones chinas, Beijing ya no permitiría que la transacción de TikTok siguiera adelante. Esto ponía en jaque la negociación que parecía encaminada.
La respuesta del Presidente Trump fue conceder más tiempo para llegar a un acuerdo. El viernes, Trump suspendió temporalmente la aplicación de la ley federal, extendiendo el plazo límite para la venta de TikTok hasta mediados de junio. Este movimiento estratégico buscaba mantener vivas las negociaciones pese a la creciente tensión entre Estados Unidos y China.
“Según los informes, teníamos un acuerdo, prácticamente un acuerdo, para TikTok, no un acuerdo definitivo, pero bastante cerca, y luego China cambió el acuerdo debido a los aranceles”, declaró Trump a los periodistas el domingo a bordo del Air Force One, revelando la aparente conexión entre la disputa comercial y el futuro de la aplicación en territorio estadounidense. La incertidumbre sobre el futuro de TikTok continuaba, alimentada por las complejas dinámicas políticas y económicas entre las dos potencias mundiales.




