Texas registra la segunda muerte infantil por sarampión

La crisis del sarampión en el oeste de Texas ha alcanzado un punto crítico con la confirmación de una segunda víctima fatal, una niña de ocho años. Este trágico suceso se suma a un brote que se ha propagado rápidamente por la región, afectando a decenas de residentes y extendiéndose a estados vecinos, generando una alarma considerable entre las autoridades sanitarias y la población.

Según la investigación publicada por The New York Times, la menor falleció a causa de “insuficiencia pulmonar por sarampión” en un hospital de Lubbock, Texas, este jueves por la mañana. Este deceso se convierte en la segunda muerte confirmada por sarampión en los Estados Unidos en la última década, un indicativo preocupante del resurgimiento de esta enfermedad.

La situación en Texas se agrava al considerar que la primera víctima mortal, ocurrida en febrero, también fue un niño no vacunado residente en la misma zona. Paralelamente, en Nuevo México se registró la muerte de otra persona no vacunada que dio positivo por sarampión, aunque las autoridades aún investigan si esta enfermedad fue la causa principal del fallecimiento. La propagación del virus ha superado las fronteras, con casos confirmados en Nuevo México y Oklahoma, lo que evidencia la necesidad de una respuesta coordinada a nivel regional.

La respuesta del gobierno de Trump ante la crisis ha sido objeto de controversia. Un funcionario de la administración declaró el sábado por la noche que la causa de la muerte de la niña “aún está siendo investigada”, generando dudas sobre la celeridad y la transparencia en el manejo de la información. Desde el inicio del brote a finales de enero, el oeste de Texas ha notificado 480 casos de sarampión y 56 hospitalizaciones, cifras que reflejan la magnitud del desafío que enfrentan los servicios de salud locales.

El posible impacto a largo plazo de este brote es significativo. Si la propagación del virus continúa al ritmo actual, el país corre el riesgo de perder su estatus de eliminación del sarampión, un logro arduamente alcanzado en el año 2000. Los expertos en salud pública en el oeste de Texas han advertido que el brote podría persistir durante un año, lo que subraya la importancia de implementar medidas de control efectivas y sostenidas.

Robert F. Kennedy, secretario de Salud de la nación, ha recibido fuertes críticas por su gestión de la crisis. Su postura como escéptico de las vacunas, combinada con su apoyo limitado a la vacunación y su promoción de tratamientos no probados como el aceite de hígado de bacalao, han generado preocupación entre la comunidad médica. Médicos en Texas han denunciado que el respaldo de Kennedy a terapias alternativas ha provocado que los pacientes retrasen la búsqueda de atención médica crucial e ingieran niveles tóxicos de vitamina A.

La situación se agrava aún más por las decisiones recientes de la administración Trump de desmantelar salvaguardias internacionales de salud pública y recortar fondos a los departamentos de salud locales. Estas medidas, según los expertos, han aumentado la probabilidad de brotes a gran escala que abarcan varios estados. El sarampión, uno de los patógenos más contagiosos, puede permanecer en el aire hasta dos horas después de que una persona infectada haya abandonado una habitación, propagándose a través de la respiración, la tos o los estornudos.