La diplomacia en Oriente Medio vuelve a ser centro de atención con el próximo encuentro entre el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el Presidente Donald Trump en la Casa Blanca este lunes. Esta reunión, la segunda desde que Trump asumió el cargo en enero, se produce en un momento particularmente tenso en la región, marcado por la reanudación de las hostilidades entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza. La visita subraya la dinámica cambiante en las relaciones bilaterales, especialmente tras un periodo de tensiones con la administración Biden.
Según la investigación publicada por The New York Times, la reunión entre Netanyahu y Trump se llevará a cabo a pesar de los intentos fallidos de los asesores de Trump de mediar en una nueva tregua para detener los combates y asegurar la liberación de rehenes.
Además del conflicto en Gaza, se espera que los líderes aborden las políticas arancelarias de Trump, que impactan directamente en la economía israelí. En particular, se discutirá el arancel del 17% impuesto a las exportaciones israelíes a Estados Unidos, una medida que Netanyahu intentó evitar eliminando los aranceles israelíes sobre los productos estadounidenses, aunque sin éxito aparente. Este movimiento de Netanyahu buscaba fortalecer el comercio bilateral y mantener el acceso preferencial al mercado estadounidense, crucial para sectores clave de la economía israelí.
La cercanía entre Netanyahu y Trump contrasta fuertemente con la relación más distante que el líder israelí mantuvo con el anterior Presidente Biden. La demora en la reunión entre Biden y Netanyahu en la Oficina Oval hasta 2024, en medio de la escalada del conflicto en Gaza, reflejó las crecientes diferencias en sus enfoques sobre la gestión de la crisis regional. Trump, por su parte, ha adoptado una postura consistentemente favorable a Israel, evidenciada por haber invitado a Netanyahu como el primer líder extranjero a la Casa Blanca tras su retorno al poder.
Es importante recordar que, en diciembre de 2017, la administración Trump reconoció a Jerusalén como la capital de Israel, una decisión que generó controversia internacional y tensiones diplomáticas. Este gesto fue percibido como un fuerte respaldo a las políticas israelíes en la región. Además, Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán en 2018, una acción aplaudida por Netanyahu, quien veía el acuerdo como una amenaza para la seguridad de Israel.
Previo a su llegada a Washington, Netanyahu se encontraba en Hungría, donde mantuvo conversaciones con el líder húngaro, Viktor Orban. Aunque un portavoz de Netanyahu no respondió a las solicitudes de comentarios sobre la visita a Washington, la reunión con Orban, conocido por sus posturas nacionalistas y su cercanía a Israel, subraya la búsqueda de Netanyahu de alianzas estratégicas en un contexto geopolítico cada vez más complejo. La política exterior israelí, históricamente, ha buscado diversificar sus relaciones internacionales para garantizar su seguridad y prosperidad económica.




