CHISMOSEANDO

¡Mírame! Yo también soy mujer, pero nunca pensé que alguien de mi propio género pudiera joder tanto. Nosotras, las mujeres, somos complicadas; nuestra mente va a mil por hora y tendemos a enredarlo todo. ¿Me estás escuchando? Bueno, entonces continúo.

Te decía que esa señora ya no tiene perdón de Dios ni del Diablo —así, con mayúscula—. No sé si la viste en una foto donde estaba con sus manitas bien juntaditas, como si fuera una santa, posando junto al expresidente. No te distraigas mirando a esas chicas, ¡escúchame! Está bien, te entiendo, mirar no es pecado. Volviendo al tema que nos compete, sobre la “dama”: primero, se mete de presidente aprovechando que al otro lo metieron preso por cojudo. Y ella, que parecía incapaz de matar una mosca, asumió su puesto sin pestañear. ¿Casualidad? Ay, por favor. Nosotras, mientras ustedes van de ida, ya estamos de vuelta. Estoy segura de que le tendió una trampa al que algunos juran que fue el mejor presidente. Y gracias a eso se convirtió en la primera mujer en gobernar este país. ¡Un país que, para variar, ya estaba jodido!

¿Quieres un cigarrillo? Ah, verdad, hace tiempo que ya no fumas. Bueno, igual te sigo contando. Así como el protagonista de Conversación en la Catedral contemplaba la descolorida avenida Tacna en Lima para preguntarse en qué momento se jodió el Perú, yo, viendo estas calles congestionadas, puedo asegurarte que el Perú lleva mucho tiempo jodido, y creo que ya no tiene arreglo… salvo que tú seas presidente. Yo me pregunto: ¿en qué momento el Perú se convirtió en una mierda? No te persignes como si nunca hubieras escuchado una mala palabra, que bien sé yo con qué pie cojeas. Lo peor es que todo pasa frente a nuestras narices. En tu caso debe de ser más fuerte, porque la tienes grande como Pinocho. ¡Ya, ya, no te enojes! Es solo una broma.

Mira a la sinvergüenza. Hasta yo siento vergüenza ajena. Pensé que, siendo mujer, gobernaría mejor este país, pero como ves, no hace ni michi. Y lo peor es que tiene ministros de su misma calaña. Tú, que eres profesor, ¿has escuchado al ministro de Educación decir que el Perú está a la vanguardia en América Latina? ¡Que los colegios tienen aulas flexibles! No sé si reír o llorar. De verdad, con esas declaraciones se pasó de pendejo. ¡Ya, tranquilo! Nadie nos escucha. Además, ¿quién no ha soltado un par de ajos y cebollas cuando habla de nuestros gobernantes? Hasta el cura de esa iglesia cerrada hace tiempo, en sus oraciones, debe insultarlos mientras pide perdón a Dios.

Yo también soy mujer, y cada vez que puedo, me hago unos arreglitos. Por eso parezco una señorita de treinta años. ¡No te rías! ¿Crees que soy vieja? Para que no se me noten las arrugas, tengo un secreto, pero eso te lo contaré en otro momento.

Hablando de arreglitos, ¿has visto lo que la presidenta se hizo en la nariz? Se la arregló. Creo que quiere tenerla respingada como la Patricia de Marito, pero ¿qué va a ser? Ya sabes lo que dicen: “La mona, aunque se vista de seda, mona se queda”.

¿Te acuerdas de su discursito de “no más pobres en un país de ricos”? Pues mira, tenía razón: al menos ella ya no es pobre.

Para terminar, te cuento lo que me dijo mi amiga Apolonia —que habla más que yo—. Dice que la presidenta también se hizo un arreglito allá abajo… donde tú sabes. Y que le pusieron, mínimo, medio litro de bótox. ¿Te imaginas cómo habrá estado eso de hinchado? Se lo hizo como regalo para su wayki, dice, para su primer encuentro amoroso. ¡Capaz también se hizo hasta el punto de oro! ¿No sabes qué es eso? Lástima que el doctor Virgilio ya no esté para explicártelo, pero si quieres salir de la duda, pregúntale a Andrés Jara. Él también sabe muy bien de esos temas.

Creo que ya te cansé. No puedo decir que hemos estado conversando como viejas chismosas porque tú eres hombre, pero al menos ya te conté algo por si quieres escribir. Te voy a dar un beso de despedida. ¡No, no en tu cabeza pelada, no! En la mejilla.

Las Pampas, 02 de abril de 2025