El desmantelamiento de agencias de salud y regulación alimentaria ha comenzado con despidos masivos, marcando un punto de inflexión en la administración Trump. Esta reestructuración drástica, anunciada la semana pasada, busca reducir significativamente el número de empleados del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) bajo la dirección del secretario Robert F. Kennedy Jr. El HHS, con un presupuesto anual que supera el billón de dólares, se enfrenta a una transformación sin precedentes que genera incertidumbre sobre el futuro de la salud pública y la seguridad alimentaria en el país.
Según la investigación publicada por The New York Times, cientos de trabajadores federales de la salud, incluyendo médicos en puestos de liderazgo, recibieron notificaciones de despido desde la madrugada del martes. Este movimiento forma parte de una reorganización profunda destinada a reducir el tamaño de las agencias responsables de regular alimentos y medicamentos, proteger a los ciudadanos de enfermedades e investigar nuevos tratamientos y curas.
El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., anunció la semana pasada la reducción de 10,000 empleados del departamento. Algunos altos funcionarios con base en el área de Washington, D.C., recibieron avisos de reasignación a territorios del Servicio de Salud para Indígenas, una táctica que, según los empleados, busca forzar renuncias debido al traslado a otras regiones del país. Esta estrategia, que ha sido criticada por algunos como una forma de eludir las protecciones laborales, podría tener un impacto significativo en la moral y la estabilidad del personal.
Las notificaciones comenzaron a llegar a las 5 a.m., afectando a oficinas responsables de áreas tan diversas como salud global, dispositivos médicos y comunicaciones. Algunos empleados estaban al tanto de los despidos; en la sede del departamento en Washington, los funcionarios responsables de la salud de las minorías y la prevención de enfermedades infecciosas fueron informados el viernes de la eliminación de sus oficinas, según fuentes internas. El impacto de estas eliminaciones podría traducirse en una menor atención a comunidades vulnerables y una respuesta más lenta a brotes de enfermedades.
En contraste, otros trabajadores fueron tomados por sorpresa. En la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), líderes senior fueron removidos y las oficinas enfocadas en políticas de alimentos, medicamentos y dispositivos médicos sufrieron importantes reducciones de personal, afectando a cerca de 3,500 empleados. Algunos trabajadores declararon haber descubierto su despido al intentar acceder al edificio con su tarjeta de identificación en la mañana del martes. La FDA, responsable de la seguridad de los alimentos y medicamentos que consumen millones de estadounidenses, podría ver comprometida su capacidad de supervisión y regulación.
Brian King, el principal regulador del tabaco, recibió una oferta de trabajo en una oficina regional del Servicio de Salud para Indígenas que incluye Alaska, según Mitch Zeller, su predecesor en la división. Otros empleados encargados de supervisar la medicina veterinaria y coordinar el complejo proceso de revisión de nuevas solicitudes de medicamentos, que pueden abarcar miles de páginas, también fueron despedidos. Esta pérdida de experiencia y conocimiento institucional podría retrasar la aprobación de nuevos tratamientos y poner en riesgo la salud animal y humana.
Combinados con salidas anteriores, los despidos reducirán el departamento de 82,000 a 62,000 empleados. El departamento no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios. Sin embargo, las repercusiones de esta reducción masiva de personal ya se están sintiendo en las agencias afectadas, generando preocupación sobre la capacidad del gobierno para proteger la salud pública y garantizar la seguridad de los alimentos y medicamentos.




