Por: César Augusto kanashiro Castañeda
En el marco de la revolución tecnológica, la irrupción de la inteligencia artificial generativa (IAG) supone un hito en la manera en la que la tecnología ha evolucionado y la función que cumple dentro de las sociedades contemporáneas, presentando avances sin precedentes en la actualidad. Vivimos una era en donde las máquinas inteligentes no sólo procesan datos, también son capaces de aprender información, mantener interacciones con lenguaje natural y generar contenidos diversos. El uso de sus aplicaciones con fines educativos, entretenimiento, profesionales, empresariales, creativos, etc. crece con rapidez.
En la década de los 90 se lograron grandes avances para la IA respecto al “aprendizaje de máquinas, capacitación inteligente, razonamiento basado en casos, planificación de multi agentes, calendarización, razonamiento incierto, minería de datos, entendimiento y traducción de lenguaje natural, visión artificial, realidad virtual, juegos, etc.”, como los avances en la construcción de carros robots autónomos; el proyecto MIT COG de Brooks, Stein y Breazeal quienes en 1993 se propusieron crear a un niño robot humanoide; la conquista de la máquina de ajedrez de la IBM, conocida como Deep Blue, que le ganó una partida a Garry Kasparov, el campeón mundial de la época de ese juego; la comercialización de artefactos domésticos tipo mascota desarrollados con técnicas de IA como Furby o AIBO; los programas de extracción de información en internet basados en IA; o las demostraciones de habitaciones inteligentes y agentes emocionales mediante una red adaptativa que conectaba dispositivos móviles y computadoras estacionadas.
Siguiendo la tendencia, el nuevo milenio irrumpió con más desarrollos como ASIMO, un robot humanoide artificialmente inteligente presentado por Honda en el 2005; y para el año siguiente se celebró la AI@50, llamada también Conferencia en Inteligencia Artificial de Dartmouth: los próximos 50 años, para conmemorar el medio siglo de su predecesora clave en el desarrollo del campo de la IA.
La acelerada evolución de la IA ha desencadenado el desarrollo de diversas y significativas tecnologías, a su vez campos de investigación, como el caso de la inteligencia artificial generativa (IAG), enfocada a generar contenidos de manera automática como ChatGPT, Perplexity, Bard, Copy.ai, Jasper, Writesonic o Claude, por citar algunas aplicaciones que permiten guiar y tener acceso a textos configurados por la IA en cuestión de segundos, a través del uso de chatbots. En el caso concreto de ChatGPT (Generative Pre-training Transformer), un sistema de IAG basado en un modelo de lenguaje generativo, mismo que fue creado con 175 millones de parámetros y entrenado con alrededor de 8 millones de documentos, archivos, artículos, etc. Esta aplicación fue desarrollada por la empresa Open AI y tiene la capacidad de utilizar técnicas de Procesamiento de Lenguaje Natural y generar respuestas escritas con coherencia y relevancia, en lenguaje natural del tipo humano, y en tiempo real; mediante conversaciones en un chat.
En un contexto de evolución acelerada y, al parecer imparable, las tecnologías de IAG introducen una transformación significativa en la manera en la que interactuamos con la información, la forma en la que tenemos acceso al conocimiento y cómo nos relacionamos en los entornos digitales contemporáneos en el marco de una revolución digital, llamada también revolución 4.0 o cuarta revolución industrial. Este término fue introducido por el economista alemán Klaus Schwab, quien considera que esta era, sin precedente ni par conocido por la humanidad, alterará todo lo conocido hasta el momento en términos relacionales, organizacionales y del entorno, a través de una confluencia entre esferas físicas, digitales y biológicas; mismas que producirán transformaciones en todos los niveles. La cuarta revolución industrial se caracteriza por el uso de tecnologías emergentes tales como “la inteligencia artificial, la robótica, el internet de las cosas, los vehículos autónomos, la impresión 3D, la nanotecnología, la biotecnología, la ciencia de materiales, el almacenamiento de energía y la computación cuántica”.
La tecnología abraza una amplia gama de disciplinas que precisan de la puesta en práctica de “conocimientos científicos y la comprensión del universo para resolver problemas y mejorar la vida humana”; esto comprende un “conjunto de herramientas, técnicas, procesos y sistemas que se utilizan para crear, diseñar, producir y mejorar productos, servicios y sistemas en diversos campos de actividad” (Carvajal, 2023). En este sentido, “las tecnologías disruptivas rompen con las que existían hasta el momento, generando resultados novedosos en sus aplicaciones, como hacer que los objetos hablen entre ellos”.
Una de las preocupaciones que introducen estas tecnologías disruptivas tienen que ver con el impacto que pueden tener los sistemas de IA y la tremenda dependencia o los usos desadaptativos al utilizarlas.




