La inestabilidad política se agudiza en Corea del Sur mientras el Tribunal Constitucional se prepara para emitir un veredicto crucial sobre el futuro del Presidente Yoon Suk Yeol. El país asiático se encuentra en vilo, a la espera de una decisión que podría redefinir su panorama democrático, tras meses de creciente tensión política y social.
Según la investigación publicada por The New York Times, las calles de Seúl fueron escenario de masivas manifestaciones a favor y en contra del mandatario, reflejando la profunda división que carcome a la sociedad surcoreana.
Decenas de miles de ciudadanos se congregaron el sábado, mostrando posturas antagónicas con respecto al destino del Presidente Yoon. Un bando, autodenominado defensor de la democracia, exigió la destitución del Presidente, acusándolo de ser «cabecilla de una insurrección». Al otro lado, separados por barreras policiales, sus partidarios clamaban por su restitución en el cargo, denunciando el proceso de destitución parlamentaria como fraudulento y advirtiendo sobre el riesgo de una guerra civil en caso de su cese. Este clima de polarización recuerda a las tensiones políticas vividas en el país durante la presidencia de Park Geun-hye, quien también enfrentó un juicio político.
La incertidumbre se ha apoderado de la nación a la espera del dictamen del Tribunal Constitucional, encargado de determinar la validez o el rechazo del juicio político contra Yoon. La magnitud de la expectación es tal que las inmediaciones del tribunal han sido fortificadas con alambre de púas, evidenciando la trascendencia de la decisión que tomarán los ocho magistrados, cuyo fallo podría marcar un antes y un después en la historia democrática del país. El proceso de *impeachment*, aunque contemplado en la Constitución surcoreana, siempre genera profundas divisiones en la sociedad.
El detonante de esta crisis política fue el fallido intento del Presidente Yoon de imponer la ley marcial el pasado 3 de diciembre, una medida que desató una ola de protestas y acusaciones de autoritarismo. La resolución del Tribunal Constitucional podría poner fin a este período de agitación o, por el contrario, sumir al país en una crisis política aún más profunda. La imposición de la ley marcial, incluso en un contexto de crisis, es un tema tabú en Corea del Sur, debido a la historia de regímenes autoritarios que marcaron el siglo XX.
La prolongada incertidumbre política ha generado un creciente hartazgo entre los ciudadanos surcoreanos, quienes anhelan una pronta resolución por parte del Tribunal. Sin embargo, la corte ha mantenido un hermetismo total, sin dar indicios sobre cuándo se dará a conocer su veredicto, considerado por muchos como el más trascendental en la trayectoria de sus magistrados. La economía surcoreana, fuertemente dependiente del comercio internacional, se ve particularmente vulnerable a la inestabilidad política interna.



