Trump insinuó una visita de Xi pero China no sabe qué busca.

Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, un foco de incertidumbre económica global, podrían experimentar un giro inesperado. El expresidente Donald Trump ha insinuado la posibilidad de una reunión con el líder chino, Xi Jinping, al declarar a la prensa que Washington necesita una “limpieza” para prepararse para la cumbre. Esta declaración llega en un momento crítico, marcado por aranceles del 20% impuestos por Estados Unidos a productos chinos y la amenaza de nuevas medidas proteccionistas el próximo mes. Recordemos que en 2024, el déficit comercial de Estados Unidos con China alcanzó los 367.4 mil millones de dólares, una cifra que refleja la magnitud de la disputa comercial. Este posible encuentro se produce tras un año de relativa calma en las relaciones bilaterales después de las fuertes disputas de su mandato anterior.

Según la investigación publicada por The New York Times, a pesar de las declaraciones de Trump, el gobierno chino no ha confirmado públicamente ningún plan para dicha reunión. La relevancia de este encuentro sería crucial, especialmente en un contexto donde China busca reactivar su economía, afectada por la guerra comercial y los desafíos internos.

Para Pekín, antes de cualquier cumbre, es fundamental obtener claridad sobre las prioridades de la administración Trump y, lo que es más importante, identificar interlocutores dentro de Washington con la capacidad de influir en el expresidente. La incertidumbre sobre estos aspectos ha llevado a China a buscar canales alternativos de comunicación.

Con el objetivo de responder a estas interrogantes, China envió académicos a Estados Unidos el mes pasado para participar en conversaciones oficiosas con funcionarios de la administración Trump y expertos en política exterior estadounidense. La preocupación central de China reside en la percepción de que los funcionarios del Departamento de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional con los que han estado interactuando no están transmitiendo sus mensajes de manera efectiva a Trump. Este es un problema complejo, ya que las relaciones se han enfriado desde el incidente del globo espía chino de febrero de 2023.

Da Wei, director del Centro de Seguridad Internacional y Estrategia de la Universidad de Tsinghua en Pekín, quien formó parte del grupo de académicos, expresó su inquietud sobre si los canales diplomáticos habituales son suficientes para alcanzar al expresidente Trump y si los interlocutores actuales comprenden realmente sus pensamientos. El nombramiento de Robert Lighthizer como Representante Comercial de EE.UU. en caso de una nueva administración Trump podría exacerbar estas tensiones.

Además de estas iniciativas informales, China ha manifestado públicamente su interés en retomar las conversaciones. El ministro de comercio chino informó haber enviado una carta a sus homólogos estadounidenses, invitándolos a una reunión. Asimismo, funcionarios chinos destacaron los esfuerzos de Pekín para frenar la producción de fentanilo, instando a Estados Unidos a restablecer el diálogo. La evolución de estos acontecimientos será crucial para determinar el futuro de las relaciones comerciales entre las dos potencias económicas mundiales.