La lucha por Jartum

La guerra civil en Sudán ha escalado a una nueva y devastadora fase, sumiendo al país en una crisis humanitaria aún más profunda. El enfrentamiento se centra ahora en el control estratégico de Jartum, donde las fuerzas armadas sudanesas luchan contra antiguos aliados convertidos en rebeldes. Este conflicto agrava la ya precaria situación de la población civil, atrapada en medio del fuego cruzado y con acceso limitado a recursos básicos como agua, alimentos y atención médica.

Según la investigación publicada por The New York Times, la contienda se libra con especial intensidad por los puentes que cruzan el Nilo y sus afluentes, vitales para el dominio de la capital sudanesa y su conectividad con otras regiones del país. La lucha por estos puntos estratégicos no solo define el curso de la guerra, sino que también afecta directamente el acceso de la ayuda humanitaria a las áreas más necesitadas.

El reportaje destaca la ferocidad de los combates, que han transformado las calles de Jartum en un campo de batalla. Civiles intentan huir de las zonas más afectadas, buscando refugio en áreas más seguras o, en muchos casos, intentando cruzar las fronteras hacia países vecinos. La infraestructura de la ciudad, incluyendo hospitales y centros de distribución de alimentos, ha sufrido daños significativos, complicando aún más la respuesta humanitaria.

Un dato contextual relevante es que esta crisis surge tras un período de inestabilidad política en Sudán, marcado por un golpe de estado militar en 2021 que interrumpió la transición hacia un gobierno civil. La rivalidad entre el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), antiguos aliados, se intensificó hasta desencadenar el actual conflicto.

La situación humanitaria es crítica, con millones de personas desplazadas internamente y cientos de miles buscando refugio en países vecinos como Chad, Egipto y Sudán del Sur. Las agencias de ayuda humanitaria se enfrentan a serias dificultades para acceder a las poblaciones afectadas debido a la inseguridad y las restricciones impuestas por las partes en conflicto.

Además de la pérdida de vidas y el desplazamiento masivo, la guerra ha provocado un colapso económico en Sudán, con el aumento de los precios de los alimentos y la escasez de bienes básicos. La infraestructura vital, como el suministro de agua y electricidad, ha sido gravemente dañada, lo que agrava aún más las condiciones de vida de la población.