Protestas en Israel tras los bombardeos en Gaza

La creciente desaprobación interna frente a la gestión del Primer Ministro Netanyahu escala en Israel, con miles de ciudadanos congregándose frente al Parlamento en Jerusalén. La demanda principal es la reactivación de un acuerdo de alto el fuego en Gaza, sumada a la protesta por decisiones políticas recientes, como la destitución del jefe de la agencia de inteligencia Shin Bet. Este descontento se produce en un momento crítico, tras intensos bombardeos israelíes en la Franja de Gaza. Recordemos que la tensión en la región ha sido una constante, con episodios como la Operación Plomo Fundido en 2008-2009, que marcaron un punto álgido en el conflicto.

Según la investigación publicada por The New York Times, la convergencia del malestar popular, abarcando tanto la seguridad nacional como asuntos internos, se manifestó al día siguiente de los letales ataques aéreos israelíes en Gaza, calificados por Netanyahu como “solo el comienzo”. Estas acciones pusieron fin a una tregua temporal con Hamás, vigente desde enero, y aumentaron la incertidumbre sobre el destino de los rehenes aún retenidos.

La sensación generalizada de unidad nacional que surgió tras el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023, parece estar desvaneciéndose. Las críticas hacia Netanyahu se intensifican, acusándolo de priorizar su supervivencia política y el fortalecimiento de su gobierno de derecha por encima de los intereses del país. Esta percepción genera dudas sobre la dirección que está tomando la política israelí en relación con el conflicto.

El respaldo manifiesto del Presidente Trump parece envalentonar al líder israelí, quien ha encontrado poca oposición a su enfoque en Gaza. No obstante, la administración Biden, a pesar de su firme apoyo a Israel, instó periódicamente al gobierno israelí a extremar precauciones para evitar víctimas civiles en el territorio y mitigar la crisis humanitaria. Esta postura reflejaba una preocupación internacional por el impacto de las operaciones militares en la población civil.

En contraste, la administración Trump pareció respaldar la decisión de Israel de reanudar los ataques a gran escala, afirmando la Casa Blanca que Israel había consultado con Estados Unidos antes de lanzar su ofensiva. Esta consulta previa sugiere una coordinación estratégica entre ambos países en la gestión del conflicto.

Este mes, la administración Trump eludió al Congreso para enviar a Israel 4.000 millones de dólares en armas, además de presentar una nueva propuesta de alto el fuego que se desvía significativamente del acuerdo firmado en enero. Esta acción unilateral destaca la estrecha relación entre ambos gobiernos y el compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Israel, incluso a través de medidas controvertidas.