La renovada escalada en la Franja de Gaza ha provocado una **crisis humanitaria** de proporciones alarmantes, tras la ruptura de un cese al fuego temporalmente establecido con Hamas. La reanudación de las hostilidades ha generado una profunda preocupación por la seguridad de los civiles y el futuro de las negociaciones de paz en la región.
Según la investigación publicada por The New York Times, las fuerzas israelíes lanzaron intensos ataques aéreos en toda la Franja de Gaza este martes, resultando en la muerte de más de 400 personas, según funcionarios gazatíes.
El Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó la operación militar argumentando el “rechazo reiterado” de Hamas a liberar a los rehenes aún retenidos en Gaza, prometiendo una respuesta militar de creciente intensidad. En consonancia, el Teniente Coronel Nadav Shoshani, portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, comunicó que se habían “lanzado una serie de ataques preventivos contra objetivos terroristas de Hamas en Gaza”, aludiendo a la recepción de información sobre planes activos de Hamas para perpetrar nuevos ataques terroristas contra civiles y soldados israelíes.
Las hostilidades se reanudaron tras semanas de negociaciones infructuosas destinadas a prolongar el frágil cese al fuego, el cual había suspendido 15 meses de devastadores enfrentamientos en el territorio. Daniel B. Shapiro, ex embajador de Estados Unidos en Israel, opinó que la insistencia de Hamas en mantener a los rehenes como moneda de cambio, junto con la negativa de Netanyahu a proceder con la Fase 2 del cese al fuego, desencadenaron la actual escalada.
La Casa Blanca, a través de su secretaria de prensa, Karoline Leavitt, reveló que Israel consultó con Estados Unidos antes de iniciar los ataques. Este anuncio se produce en un contexto de recientes ataques estadounidenses en Yemen contra el grupo militante Houthi, respaldado por Irán, al igual que Hamas. La administración Trump ha declarado su firme postura contra cualquier grupo que intente “aterrorizar no solo a Israel sino también a Estados Unidos”.
Paralelamente a los acontecimientos en Gaza, el ejército estadounidense inició una nueva campaña militar contra los hutíes en Yemen, mientras que Irán aparentemente se distanció de sus grupos aliados, considerando la oferta de negociación sobre el programa nuclear frente a las severas presiones económicas. Esta convergencia de eventos plantea interrogantes sobre las dinámicas regionales y la posible reconfiguración de alianzas en Medio Oriente.
El Ministerio de Salud gazatí, que no distingue entre civiles y combatientes en sus estadísticas, reportó la muerte de cientos de palestinos, incluidos niños, a causa de los ataques israelíes. Hamas, por su parte, acusó a Israel de “revocar el acuerdo de cese al fuego, exponiendo a los prisioneros en Gaza a un destino desconocido”, aunque no respondió militarmente de forma inmediata.



