Israel intensifica ofensiva en Gaza con ataques letales y amenaza con más acciones

En un dramático giro en el conflicto israelo-palestino, las hostilidades se reanudaron con intensos ataques aéreos israelíes sobre la Franja de Gaza durante la madrugada del martes. Estos bombardeos, los más significativos desde el inicio del alto al fuego con Hamás hace aproximadamente dos meses, han generado una profunda preocupación internacional y la posibilidad real de una escalada bélica. Cabe recordar que el cese al fuego, mediado por Egipto y Qatar, había traído un respiro tras 15 meses de intensos enfrentamientos.

Según la investigación publicada por The New York Times, estos eventos se desencadenaron tras semanas de negociaciones infructuosas para extender la tregua, la cual había comenzado a mediados de enero, buscando poner fin a un conflicto que ha devastado la región durante más de un año.

El Ministerio de Salud de Gaza reportó más de 400 fallecidos, una cifra alarmante que, si bien no discrimina entre civiles y combatientes, refleja la magnitud del impacto de los ataques. El ejército israelí justificó la acción como una respuesta a la negativa de Hamás de liberar a los rehenes capturados durante la ofensiva del 7 de octubre de 2023, advirtiendo que Israel actuará con creciente fuerza militar contra el grupo.

La reacción internacional no se hizo esperar. Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, indicó que Israel consultó a Estados Unidos antes de lanzar los ataques. Este contexto se suma a la reciente ola de ataques estadounidenses contra los hutíes en Yemen, un grupo respaldado por Irán, similar a Hamás. Es importante recordar que la administración Trump había declarado a Hamás como una organización terrorista, una designación que influye en la política exterior estadounidense hacia el conflicto.

Mientras tanto, Hamás acusó a Israel de socavar el acuerdo de alto al fuego, poniendo en peligro la vida de los rehenes que aún mantiene en su poder. La incertidumbre prevalece en la región, con ambos bandos sopesando sus próximos movimientos, ya sea una escalada militar o un retorno a la mesa de negociación. La interrupción del ingreso de ayuda humanitaria a Gaza a principios de mes, como medida de presión sobre Hamás, agrava aún más la situación humanitaria en la zona.

La reanudación de las hostilidades ha provocado una mezcla de temor y frustración entre los gazatíes, quienes ven cómo se desvanece la esperanza de una paz duradera. Familiares de los rehenes israelíes, por su parte, han expresado su angustia y decepción, acusando al gobierno de Netanyahu de abandonarlos a su suerte. La sociedad israelí, profundamente afectada por el destino de los cautivos, se encuentra dividida entre quienes apoyan una acción militar contundente y quienes priorizan la negociación y el retorno seguro de los rehenes.

En medio de esta crisis, la política interna israelí también se ve afectada. Itamar Ben-Gvir, un político ultranacionalista que había renunciado al gobierno en protesta por el cese al fuego, ha anunciado su reincorporación al gabinete, fortaleciendo la coalición de Netanyahu. Paralelamente, Gideon Saar, ministro de Relaciones Exteriores israelí, justificó el ataque como una respuesta a un “punto muerto” en las negociaciones con Hamás, señalando que no había otra alternativa que “reabrir fuego”.