La transformación digital, impulsada por la inteligencia artificial (IA), está redefiniendo las industrias a un ritmo sin precedentes. Un claro ejemplo de este cambio radical es la evolución de Nvidia, cuyo evento para desarrolladores ha pasado de ser una modesta feria académica a una congregación masiva que atrae a los líderes más influyentes del sector.
Según la investigación publicada por The New York Times, la conferencia de desarrolladores de Nvidia, conocida como GTC, ha experimentado un cambio drástico desde su primera edición en 2009. Lo que una vez fue una reunión íntima de académicos en un hotel de San José, California, se ha convertido en un evento de proporciones épicas.
Se espera que más de 25.000 personas asistan a la Nvidia GTC, donde Jensen Huang, el CEO de la compañía, presentará su visión sobre el futuro de la IA. La magnitud del evento es tal que se utilizará un estadio de la National Hockey League para albergar la presentación de Huang, quien, dada la influencia de Nvidia en el campo de la IA, ha sido apodado «A.I. Jesus». La ciudad de San José se ha vestido con los colores verde neón y negro de Nvidia, y los precios de los hoteles han alcanzado cifras astronómicas, llegando hasta los 1.800 dólares por noche. Este fervor refleja la creciente importancia de Nvidia en el ecosistema tecnológico global.
La lista de asistentes incluye nombres destacados como Michael Dell, CEO de Dell Technologies; Jeffrey Katzenberg, cofundador de DreamWorks y WndrCo; y Bill McDermott, CEO de ServiceNow. Su presencia subraya la relevancia de Nvidia como proveedor clave de la tecnología que impulsa la revolución de la IA.
Ali Farhadi, CEO del Allen Institute for Artificial Intelligence, destaca que «Nvidia fabrica los chips que son el oxígeno de la IA», lo que explica el interés generalizado por conocer las últimas innovaciones de la compañía. En este sentido, la GTC se ha convertido en el epicentro donde convergen las mentes más brillantes y las tecnologías más avanzadas del sector.
Este cambio de paradigma, donde la IA se ha integrado en la corriente principal, ha impulsado la demanda de las unidades de procesamiento gráfico (GPU) de Nvidia, los chips que permiten el desarrollo de esta tecnología. La valoración de la compañía ha experimentado un crecimiento exponencial, pasando de 8.000 millones de dólares en 2009 a casi 3 billones de dólares en la actualidad. La inteligencia artificial generativa, con su capacidad para responder preguntas, crear imágenes y escribir código, ha generado expectativas de mejoras sustanciales para las empresas y la creación de billones de dólares en valor económico. Gigantes tecnológicos como Microsoft, Amazon, Google y Meta están invirtiendo ingentes sumas de dinero en este campo, apostando por el potencial transformador de la IA. Este auge plantea interrogantes sobre la concentración de poder en manos de unas pocas empresas y la necesidad de establecer marcos regulatorios que promuevan una innovación responsable y equitativa. La transición de Nvidia refleja el auge de la IA como fuerza dominante en la tecnología, marcando un hito en la historia de la computación.



